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El Día que Se Rompió la Promesa romance Capítulo 533

Al escuchar esas palabras, Javier reaccionó de inmediato, como si le hubieran prendido fuego por dentro.

De un brinco se puso de pie, los ojos desorbitados, y con rabia se lanzó sobre Adolfo.

—¡Adolfo, cómo te atreves a maldecir a mi hija!

Adolfo atrapó el puño que Javier le lanzó y, sin titubear, se lo retorció hacia atrás, obligándolo a inclinarse sobre la mesa en la que estaban reunidos.

Sin decir nada, sacó el documento que el doctor le había enviado y se lo puso frente a los ojos.

Javier, aun forcejeando con todas sus fuerzas, se quedó inmóvil en cuanto vio el nombre impreso en el certificado de defunción. Sus pupilas temblaron, los labios le empezaron a temblar y, en un instante, los ojos se le llenaron de lágrimas.

Adolfo lo soltó.

Con manos temblorosas, Javier tomó el documento.

Nombre: Yesenia.

Causa de muerte: Falla múltiple de órganos por infección.

¡No!

¡Eso no puede ser!

Justo ayer, Yessie había ido a verlo y le había dicho “papá” varias veces.

Aunque él sabía que esa forma de llamarlo era porque quería que él ayudara a Zulma, no pudo evitar que se le hinchara el pecho de orgullo y felicidad al escucharla. Sentía que todo valía la pena por ese llamado, incluso su propia vida.

Era solo ayudar a Zulma a mantener un secreto, nada más.

Y ahora Adolfo venía a decirle que su hija, la misma que ayer estaba llena de vida, había muerto de un día para otro por una infección.

No podía aceptarlo.

Javier agarró el certificado y lo rompió con furia, tirándolo al suelo.

Con los ojos llenos de rabia, le gritó a Adolfo:

—¡Adolfo, todo esto es mentira, ¿verdad?! ¡Tú falsificaste ese papel! Yessie no está muerta, tú la estás escondiendo, quieres engañarme diciendo que murió.

—Ya sé lo que quieres —continuó, con una expresión de “te tengo bien leído”—. Lo único que buscas es que yo acuse a Zulma, por eso inventaste que Zulma mató a Yessie y así conseguir que te entregue las pruebas, ¿no es cierto?

Javier estaba convencido de que lo tenía todo claro.

Recordó que Adolfo había ido el día anterior a negociar con él, usando a Yessie como moneda de cambio.

Sabía perfectamente que Yessie era su punto débil.

Como él había decidido proteger a Zulma y no darle las pruebas, ahora Adolfo volvía con el cuento de la muerte de Yessie, supuestamente a manos de Zulma, para llenarle el corazón de odio y obligarlo a ceder.

Mientras hablaba, Javier no le quitaba los ojos de encima, buscando una pizca de duda, algún gesto nervioso en el rostro de Adolfo, algo que delatara que estaba mintiendo.

Pero no encontró nada.

El vacío en el rostro de Adolfo solo le aumentó el pánico.

En el fondo, Javier estaba aterrado.

Tenía miedo de que todo fuera cierto.

Que su Yessie estuviera muerta de verdad.

Prefería creer en sus propias palabras y pensar que Adolfo lo estaba engañando. No quería ni imaginar que su única hija ya no estuviera.

¿Cómo iba a soportar esa pérdida?

Las piernas le temblaban tanto que, si no fuera porque se apoyaba en la mesa, ya se habría desplomado. Pero seguía resistiendo, aferrado al último hilo de esperanza.

Adolfo, sereno como si nada, lo miró con una calma helada. Ni se inmutó ante las acusaciones.

Sin decir palabra, sacó una tableta que traía consigo y la puso frente a Javier.

Abrió un video que tenía guardado y lo empujó hacia él.

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