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EL HOMBRE MÁS PELIGROSO DORMÍA A MI LADO romance Capítulo 9

Fue cortando lentamente los botones de la camisa...

El lunar cerca del ojo de Sofía se tornó rojizo, dándole un aire sumamente seductor.

Julián la observaba, sus ojos oscureciéndose. Con un movimiento rápido, se dio la vuelta, embistió con fuerza y, justo cuando Sofía echaba la cabeza hacia atrás ahogando un quejido, él la calló con un beso apasionado.

La besó con demasiada fuerza.

Un ligero sabor metálico se mezcló en el beso entre ambos.

Otra vez se le había pasado la mano.

Julián se maldijo internamente. ¿Cómo era posible que un hombre de su edad se comportara como un adolescente impulsivo?

Justo cuando iba a separarse de ella, Sofía le agarró la cintura, impidiendo que se alejara.

Esta mujer iba a acabar con él.

En esa habitación olvidada, los dos se entregaron al deseo con la misma intensidad que un vendaval arrasa las hojas caídas, explorando los placeres más profundos.

"Julián, si vas a hacerme el favor, hazlo completo", murmuró la mujer, con la respiración entrecortada.

"¿Eh?"

En el salón de banquetes, Hernán Zúñiga no tenía interés en la comida; buscaba a Julián con la mirada por todas partes.

"¿Por qué no llega el jefe?"

"¿Qué quieres ver? ¿Al jefe o a la cuñada?"

"A los dos, obvio. ¿No estará jugándonos una broma? Las posibilidades de que deje de estar soltero de un día para otro tienden a cero".

"Paciencia. Ya sabes que le gusta hacer entradas triunfales. Además, todavía no es el momento culminante".

En el escenario, los novios acababan de intercambiar anillos y se preparaban para besarse.

"¡Un momento!"

Una voz clara y firme interrumpió la ceremonia. Todos los invitados giraron la cabeza. Las luces se encendieron de golpe y Sofía apareció del brazo de Julián al final del pasillo.

Ella se había cambiado y ahora llevaba un vestido de novia impecable, confeccionado por los mejores diseñadores, que resaltaba su figura envidiable y majestuosa.

"Dios mío".

Los ojos de Hernán casi se salen de sus órbitas y lo reconoció al instante: "¡Ese es el vestido de novia de la tía Yolanda, el que le prestaron a la exposición! El jefe de verdad lo sacó de ahí... ¿Esto va en serio?"

Una sola fiesta, dos parejas de novios.

Debería ser motivo de doble celebración, pero... la reputación del primogénito de los Serrano era un desastre monumental.

Tenía una cara atractiva que era un desperdicio, porque siempre había sido la oveja negra de la familia. A pesar de ser el heredero principal, en lugar de aprender el negocio familiar del Corporativo Serrano, se largó al extranjero, no terminó sus estudios y, para rematar, regresó con un hijo.

Si no fuera por eso, no estaría soltero a estas alturas. ¿Qué muchacha de buena familia querría ser madrastra siendo tan joven?

Pero la mujer que estaba a su lado poseía una belleza que no se quedaba atrás de la de Julián.

Un rostro de porcelana, con unos ojos que cautivaban a cualquiera.

Pero, ¿no decían que era ciega?

"¿Acaso esta es la curandera que sacó a Don Guillermo de las puertas de la muerte hace tres años? Escuché que es ciega, que siempre está encerrada en la mansión y casi nunca se deja ver".

"Con razón. Si el estado de salud de Don Guillermo mejoró tanto, se lo debe a ella".

"Se ve tan joven, y sus conocimientos de medicina natural son asombrosos, ¿quién le habrá enseñado?"

"Pero escuché que fue Javier Serrano quien trajo a esta chica. ¿Cómo es que ahora está con el nieto mayor?"

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