Eliseo, ¿y si él ya no fuera mi hermano?
Sebastián dejó su vaso sobre la mesa, y sus dedos acariciaron el borde con inquietud.
"Si no fuera mi hermano, si solo estuviera usurpando su cuerpo... Tú viniste a verme hoy, probablemente también te diste cuenta de que su personalidad ha cambiado, ¿verdad? Aunque trata de disimularlo, no es el mismo de antes, ahora quiere matarme."
Podía sentir esa hostilidad, esa intención asesina, tan real y palpable.
El Zack de ahora quería acabar con él, deseaba tener a Gabriela y también apoderarse de la compañía, completamente a como era antes.
Sebastián bajó la mirada, sus ojos y cejas expresaron una suave tristeza.
La verdad... es que su relación con su hermano en realidad no era mala.e2
Como Fausto dijo acertadamente, toda la familia tenía cierto favoritismo por Zack, lo que hizo que Sebastián recibiera muy poco cariño de niño.
Incluso si se lastimaba en una pelea, nadie se preocuparía.
Como un lobezno, nunca compartía sus penas con nadie.
Pero cada vez que se lastimaba o se sentía mal, buscaba el ático, donde se escondía en soledad hasta que sus heridas cicatrizaran antes de salir.
En aquel entonces, el patriarca también estaba ocupado, aún no había renunciado a su puesto y, al igual que Juan, casi nunca estaba en casa.
Con Ruth y Chus Ramos en la familia Sagel, él podría haberse ahogado en la piscina y nadie lo habría notado, mucho menos si simplemente no bajaba a cenar.
Cuando estaba herido, se escondía por un tiempo, subsistiendo solo con un pedazo de pan en el ático.
Un día, la puerta del ático se abrió desde afuera y vio que su hermano estaba parado en la entrada, tosiendo.
Sebastián le dio la espalda, su pequeña silueta se veía algo terca.
Su hermano había llevado comida caliente, poniéndola en frente de él.
Él no comió, sino que orgullosamente mordisqueó su propio pan.
Zack se sentó frente a él, mirándolo amablemente.
Sebastián no supo qué sentir por su hermano.
¿Celos?
No realmente, solo pensaba que él tenía mucha suerte, ya que a todos les gustaba.
Sebastián rechazó una y otra vez la comida que Zack le ofrecía, él nunca le insistía, pero cada vez que notaba que no aparecía en la mesa, le llevaba algo personalmente.
Cuando se acabó el pan en la nevera, aguantó dos días sin comer, no estaba acostumbrado a pedir ayuda.
En la familia Sagel era como un fantasma, hasta los sirvientes tenían las mismas actitudes que los demás.
Al tercer día, al borde del desmayo, Zack volvió con más comida al ático.
"Come, si no lo haces vas a desmayarte y, cuando tu cuerpo empiece a oler mal aquí dentro, los ratones vendrán y te morderán el pito. Luego de eso, nunca podrás encontrar esposa."
Esa fue, sin duda, fue la frase más aterradora que el pequeño Sebastián había escuchado en toda su vida.
Sebastián no podía recordar detalles de su convivencia con su hermano, como si nunca hubieran compartido nada. Muchos lo envidiaban por tener un hermano como él, pero ellos no se parecían en nada.
Sin embargo, había algo que él sabía con certeza: a Zack nunca se le cruzaría por la cabeza asesinarlo.
Por eso, había notado que la personalidad que había retornado era muy diferente a la de su hermano.
La habitación quedó sumida en silencio, Eliseo tampoco habló.
Él repitió de nuevo.
"Ese hombre no es mi hermano, él podría tomar mi lugar como la persona elegida por ustedes, él no querría matarme."
Tras decir eso, permaneció en silencio unos segundos, como si una neblina flotara en sus ojos.
"Pero si esta persona muere, entonces el verdadero Zack también habrá muerto."
Eliseo levantó la mano frotándose las cienes.
"Sí, esa es la razón por la que te busqué, los demás no se han dado cuenta, están desesperados por los resultados de la investigación, ya que muchos países también están alarmados, todos buscan a Zack, ahora que ha aparecido, incluso ha aumentado el número de personas que intentan cruzar la frontera clandestinamente. Detrás de tu hermano hay una fuerza misteriosa que no hemos logrado identificar, ni sabemos de dónde viene ni cuáles son sus intenciones. Te busqué para saber qué piensas hacer."
"No voy a ceder a mi futura esposa."
Eliseo extendió las manos en un gesto de rendición.
"Entonces piensa cómo puedes recuperar el chip y cómo hacer que tu hermano vuelva a ser quien era."

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