El aire en el hospital vibraba con tensión mientras Alexander se quitaba el cubrebocas con movimientos pausados. Sus dedos, entrenados para la precisión quirúrgica, revelaron un rostro marcado por la preocupación. La mirada ansiosa de su familia pesaba sobre sus hombros como una carga tangible.
"Erik tuvo razón", murmuró Alexander, cada palabra escapando de sus labios como una sentencia.
Una oleada de consternación recorrió la sala. Erik, sintiendo el peso de su propia predicción, se llevó las manos al rostro, conteniendo el impulso de abofetearse a sí mismo. Sus palabras, que tantas veces habían sido motivo de reproche, ahora se alzaban como una profecía funesta.
"¿Es ese nuevo tipo de veneno del que nos hablaron?", preguntó Jesper, su voz traicionando la urgencia que sentía.
"No, es otro, más sigiloso aún", respondió Alexander, su tono profesional apenas ocultando su preocupación.
Ingrid se acercó a su hijo, sus dedos entrelazándose con los de él en un gesto desesperado. "Hijo, ¿puedes encontrar una solución, verdad?"
Alexander dudó por un momento, un gesto negativo escapando antes de transformarse en un asentimiento decidido. "Sí puedo, pero el tiempo juega en nuestra contra." Sus ojos reflejaban la honestidad cruel de quien conoce sus limitaciones. "Ya he convocado a los mejores especialistas en el tema."
Al observar la angustia dibujada en los rostros de su familia, Alexander suavizó su expresión. "No se preocupen, encontraré la cura para Arlet. No permitiré que nada le suceda. De hecho, su desmayo de hoy fue providencial. Nos permitió descubrirlo a tiempo. Un día más tarde, y habría sido irreversible."
El estímulo provocado por Jesper había activado el veneno que yacía oculto en las profundidades de su organismo. Sin ese catalizador, la naturaleza insidiosa del tóxico habría continuado su trabajo silencioso hasta que fuera demasiado tarde.
Alexander respiró profundamente, agradecido por esta peculiar fortuna. La situación había cristalizado una decisión en su mente: de ahora en adelante, sometería a toda su familia a análisis sanguíneos completos cada seis meses, sin excepciones.

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