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El Karma romance Capítulo 15

Se podía prever que ese era solo el comienzo. En los días por venir, seguramente le arrebataría todo lo que poseía, poco a poco. Luz solo sentía que respirar se volvía difícil, tras tomar una profunda bocanada de aire, su rostro se iluminó con una sonrisa y se acercó a donde ella estaba sentada.

"Arlet, mañana habrá una pequeña reunión, ¿quieres ir conmigo?"

En su vida pasada, ella siempre había sido así de “considerada”.

La sonrisa de Arlet se amplió y luego le dijo: "No, no tengo mucha relación con ellos."

Luz parecía haberlo anticipado y, con el argumento ya preparado, expresó: "Esas personas son hijos de los amigos o socios de negocio de mamá y papá. Como hija de la familia Monroy, es esencial llevarse bien con ellos. No tienes por qué temer, yo te cuidaré."

"Ya que lo dices de esa manera, iré a echar un vistazo."

Al ver que Arlet aceptaba, Luz no pudo ocultar su alegría y, antes de irse, le aconsejó: "Arlet, no puedes ir a ese tipo de eventos con esa ropa."

Su mirada se deslizó por la camisa blanca y los jeans que Arlet llevaba.

Arlet, genuinamente interesada, preguntó: "Entonces, ¿qué debería ponerme?"

¡Picó el anzuelo! La voz de Luz se tornó aún más suave diciéndole: "Ya es muy tarde para comprar ropa y no encontrarás nada adecuado. Por suerte, en el vestidor dejé varias prendas nuevas para ti. Nunca las he usado. ¿No te importará, verdad?"

Diciendo eso, y como si temiera que Arlet se sintiera ofendida, la miró con preocupación y ansiedad.

Arlet sonrió en silencio y tomó su mano diciéndole: "Luz, ¿cómo podría molestarme? Te agradezco que pienses tanto por mí."

"Luz, ¿qué pasa?" La voz preocupada de Irene llegó desde fuera.

Luz estaba muy irritada y no quería ver a su madre en ese momento. Respiró hondo varias veces, tratando de sonar normal y le dijo: "Nada, madre, simplemente se me cayó la secadora. Ve a dormir ya. Buenas noches."

Estando afuera, Irene conocía el temperamento de su hija y, al no ser invitada a entrar, no quiso molestarla.

"Si algo te preocupa, debes decírmelo." Irene dijo con cariño.

"Sí, mamá. No te preocupes."

Solo cuando Irene se alejó, la furia en el rostro de Luz se reavivó y su mirada se volvió gélida. Nadie iba a arrebatar lo que era suyo. Pensaba que aunque Arlet era la hija biológica de los Monroy todo debía ser de ella.

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