Arlet no podía dejar de sentirse afortunada por haber llegado primero y conseguir lo que quería, pero lo que realmente admiraba era el carácter de Sebastián. Su capacidad para mantener su palabra y rechazar a Jesper demostraba una determinación impresionante. Si otra persona estuviera en su lugar, probablemente muy pocas habrían rechazado la oportunidad de colaborar con un magnate financiero.
"Me alegra mucho que confíes en mí. En cuanto a la financiación, por ahora no es necesaria. Encontraré una manera de recaudar el dinero."
Después de separarse, Arlet entró en un centro comercial, se cambió de ropa y se dirigió a la bolsa de valores. El vasto salón de operaciones se encontraba tranquilo, todos estaban concentrados en las pantallas centrales y hablando en voz baja de vez en cuando con las personas a su alrededor.
Arlet se detuvo bajo las pantallas, con su mirada recorriendo los nombres de innumerables compañías hasta que finalmente encontró en una esquina a esa empresa no muy conocida que cotizaba en la bolsa: "SkyParts S.A."
Si no recordaba mal, aquella era la compañía que en el próximo semestre, como si se tratara de una montaña rusa, experimentaría altibajos en su cotización.
En su vida pasada, acompañando a su primo Oliver, había jugado con las acciones un par de veces y había logrado una pequeña ganancia, pero como no le interesaba, le entregó todo el dinero a Oliver para que lo manejara, y este al final lo perdió todo. No esperaba que en su vida actual volvería a entrar en la bolsa de valores y a jugar con acciones nuevamente.
Todo lo que sabía sobre la compañía SkyParts S.A. venía de lo que Oliver le había contado. Él estaba muy interesado en las finanzas, y como pasaban mucho tiempo juntos, naturalmente, ella acabó aprendiendo bastante.
Unas de esas acciones legendarias de las que él más hablaba pertenecían a la compañía SkyParts S.A. La historia de las acciones de dicha empresa era realmente extraordinaria. Inicialmente, su precio era de más de treinta pesos, pero después de salir a bolsa, comenzó a caer, llegando a poco más de ocho pesos, haciéndola aún menos atractiva para los inversores. Cuando nadie le prestaba atención, repentinamente, su precio comenzó a subir, llegando a poco más de nueve pesos, pero aún sin captar la atención de nadie. En silencio, su precio se disparó a veinte pesos, atrayendo finalmente a una gran cantidad de compradores. Todos pensaban que seguiría subiendo, pero al día siguiente sufrió una caída dramática, dejando a muchos con grandes pérdidas. Después de eso, su precio bajó de nuevo a siete pesos.
Las acciones se estabilizaron durante una semana y luego comenzó a subir nuevamente, pero en esa ocasión, nadie se atrevió a comprar. Sin embargo, su precio se disparó hasta los cincuenta pesos y después de que una gran cantidad de compradores entrara, el precio cayó nuevamente en menos de dos días.


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