"¿En qué te ha fallado Luz para que la maldigas de esta manera?"
¿Fallarle? ¿Ella realmente no sabía o simplemente fingía ignorancia?
Luz gozó del cariño, calor y felicidad que le pertenecían, en cambio, ella soportó el frío, el hambre y el desprecio que debían ser para Luz.
Aún cuando la verdad salió a relucir, Luz seguía siendo la ilustre hija mayor de los Monroy, mientras que ella era vista como una chica sin educación, sin modales, indigna de presentación, la segunda hija de los Monroy.
En su vida anterior, cuando todos alababan a Luz, ¿quién consideró que ella era la verdadera hija de la familia Monroy?
Cada día en la casa de la familia Monroy, inevitablemente la comparaban con Luz.
Les parecía justo comparar a alguien criado entre la élite, con alguien que, desde pequeña, luchaba por comer y vestirse, sobreviviendo de limosnas, en cuestiones de modales, talento, en todo.
¿Acaso eso era justo?
Aunque vivía en la pobreza, también era humana, de carne y hueso, con orgullo y temperamento, pero ellos aplastaban su último rastro de dignidad sin consideración alguna. Nunca les importó si ella se sentía mal o avergonzada. Tampoco consideraron por qué ella no podía superar a Luz, solo veían lo bueno en Luz, ignorando la vida que ella había llevado por más de una década.
¿Con qué podría compararse? ¿Qué derecho tenía para competir?
Cada vez que no lograba igualar a Luz, Irene le lanzaba una mirada de decepción, como diciéndole: 'tú, siendo de la familia Monroy, no puedes igualar a Luz'.
¿Acaso Irene sabía que mientras Luz tocaba un costoso piano en la calidez de su hogar, ella estaba afuera en el frío lavando platos para otros, con las manos tan congeladas que se agrietaban y le dolían, pero aun así no se permitía descansar, porque quería sobrevivir? ¿Su madre tenía idea que mientras Luz disfrutaba de deliciosos platillos, ella pasaba hambre y buscaba comida en los basureros, compitiendo con los perros callejeros? ¿Tampoco sabía que cuando Luz estornudaba, causaba alarma, pero ella yacía en la nieve con fiebre alta y era ignorada por todos?
Mirando a Irene furiosa frente a ella, una sonrisa burlona se dibujó en sus labios.
Así era su madre, una que ni siquiera volteaba a mirarla ni tenía un lugar para ella en su corazón.
No esperaba que fuera especialmente buena con ella, solo deseaba un poco de justicia, aunque fuera mínima, pero ni siquiera eso podía ofrecerle.
Si no la consideraba su hija, entonces solo serían extrañas unidas por la sangre.
"Si piensas que he maldecido a Luz deseándole la muerte, entonces está bien, considera que la he maldecido. Con tal de que tú estés contenta, todo está bien." Dijo Arlet con indiferencia.

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