Alexander habló, y el anciano no se atrevió a desobedecerlo.
Freya era una chica lista, por tanto, se percató de que era la última orden de despedida y, sin insistir más, puso un puchero de arrepentimiento mientras decía: "Alex, acuérdate de ir por mí a casa." Al terminar hablar, como si de repente recordara que había otra persona con ellos, le dijo a Arlet con dulzura: "Arli, me hubiera gustado charlar más contigo, pero parece que ahora no será posible, por eso, la próxima vez que esté libre, vendré a buscarte."
Después de que Freya se marchara, Alexander habló como si comentara algo sin mayor importancia: "Cuando decidimos adoptarla, no fue para que te reemplazara. Ella perdió a sus padres en aquel accidente y nuestra familia los buscó durante mucho tiempo, pero no encontramos a ninguno de sus parientes, por eso decidimos traerla con nosotros. Inicialmente, pensábamos enviarla con otra familia cuando creciera un poco, pero la abuela la compadeció al ver que su salud no era la mejor, y por eso se quedó viviendo con nosotros. El lugar de la señorita Sandell es tuyo y siempre lo será, nadie puede reemplazarte."
Esa última frase golpeó el corazón de Arlet.
Alexander nunca le había pedido, ni insinuado que volviera a casa o al menos que fuera a visitarlos y eso hacía que Arlet se sintiera aún más desconcertada.
Alexander la acompañó hasta el pie del dormitorio y, al percibir su conflicto interno, le rozó la punta de la nariz con el dedo a la vez que exclamaba: "¡No pienses demasiado!"
"Tranquilo." Dijo Arlet.
Luego, Alexander se quedó quieto, observándola subir las escaleras hasta que la vio entrar en su habitación, y solo entonces se marchó.
Al llegar, Silvia le dijo con un tono sarcástico: "Ay, mira, nuestra reina del campus ha vuelto. Pensé que pasarías la noche fuera."
Arlet no le prestó atención y tras lavarse se preparó para dormir.
En los días siguientes, cada vez que Arlet tenía un momento libre, Alexander aparecía, como si tuviera un monitor pegado a ella. Eso provocó la envidia de Isabel, la cual comentó: "Ay, también quiero un hermano así."
Isabel no tenía hermanos, solo un medio hermano por parte de padre.


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