"¿Esperando a alguien? ¡Vaya!" Exclamó uno de los presentes y la gente alrededor miraba con curiosidad, imaginando qué tan alta debía ser la posición de alguien para hacer esperar a los Sandell.
Seguido de ese comentario varias personas comenzaron a murmurar entre ellos:
"¿Quién será esa persona que hace que los Sandell esperen en un día tan importante?"
"No tengo idea, ¡debe ser alguien muy importante!"
"¡Vamos a esperar un poco más!"
"Definitivamente tiene que ser alguien de peso, si no, la familia Sandell no nos tendría aquí colgados en un día tan especial."
Ese era el consenso general entre los invitados.
Incluso los invitados que comenzaban a impacientarse decidieron esperar con paciencia.
Los jóvenes de familias nobles también habían escuchado el rumor y alguien, aprovechando su buena relación con Freya, le preguntó sonriendo: "Freya, ¿quién va a venir más tarde?"
Todos dirigieron su mirada hacia ella, llenos de curiosidad e interés.
Freya nunca había escuchado que ese día llegaría algún personaje importante, pero involuntariamente, pensó en esa persona. Sus padres debían estar esperándola.
Freya sintió un nudo en el corazón y la envidia se esparció por todo su ser. Ante las miradas inquisitivas de los demás, respondió sonriendo: "¿Cómo voy a saberlo yo? Nunca me involucro en esos asuntos."
"¡Claro! Con lo delicada que has estado, tus padres seguramente no querrían molestarte con estas cosas." Dijo alguien y como todos eran personas inteligentes, nadie quiso profundizar más.
Una de las chicas señaló hacia una esquina mientras indicaba: "Miren allá."


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