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El Karma romance Capítulo 576

Después de varios intercambios, Kenji y Hiroshi comenzaron a notar que algo no iba bien. Su plan era hacer que los mexicanos quedaran como los tontos, al tiempo que inflaban el precio de las antigüedades mexicanas. Pero en ese momento, los tontos resultaron ser ellos mismos, lo que claramente no les hizo ninguna gracia.

"¿Ese hombre nos está jugando chueco?" Hiroshi preguntó con los ojos entrecerrados y un tono poco amable.

"Je, sigámosle el juego." No podía creer que siempre calculara tan bien sus movimientos.

Las siguientes rondas de puja acabaron por desesperarlos completamente a ambos. El director Sánchez tenía un talento especial para detenerse justo en el momento adecuado. Era como si pudiera leerles la mente. Eso los frustraba enormemente, dejándolos con una sensación de impotencia.

Arlet, observando cómo se quedaban sin confianza, no pudo evitar sentirse de mejor humor y exclamó: "Maxi, eres increíble."

Maxi le sonrió con un brillo travieso en los ojos. Ver esa mirada de admiración en los ojos de la pequeña le mejoró notablemente el ánimo. Llevarla a la subasta había sido, sin duda, una excelente idea. Inicialmente, esos dos japoneses le caían mal, pero en aquel momento empezaban a parecerle menos desagradables.

"Hiroshi, mejor no nos enfrentemos directamente con él."

"Ese hombre es demasiado astuto." Los ojos de Hiroshi destilaban cautela al mirar a Maxi.

Verlo charlando alegremente con su compañera era insoportable.

"Mejor nos retiramos y evitamos caer en su trampa." Le sugirió Kenji con seriedad.

Lo habían subestimado. A pesar de su juventud, era tan astuto.

"En las próximas rondas solo actuaremos como si participáramos. Estoy seguro de que irán por la estatua del dios Quetzalcóatl y las piezas de plata maya."

"Exactamente. Nos pegaremos a ellos y veremos cómo se las arreglan. Si no quieren gastar, nosotros nos llevaremos esas piezas a Japón y haremos una gran promoción. Así, dejaremos a los mexicanos en ridículo." Hiroshi habló con malicia.

"A los mexicanos les importan mucho sus reliquias." Kenji sonrió con desdén.

"Creen que tienen mucho dinero, pues vamos a dejar que lo demuestren."

Riéndose satisfechos, sus ojos brillaban con malicia. Estaban decididos a hacer que los mexicanos, especialmente ese hombre al frente, pagaran caro.

"Pues me sentaré a ver el espectáculo." Arlet sonrió ligeramente.

Maxi no pudo resistirse a pellizcar su suave mejilla al ver su rostro tierno y sus ojos que brillaban como estrellas.

Arlet lo miró como si no pudiera creerlo pensando en lo infantil que podía llegar a ser.

"¡Maxi!"

De inmediato, él soltó su mejilla.

"No me pellizques."

"Está bien, no lo haré." Maxi asintió obedientemente, aunque la tentación de hacerlo de nuevo era grande, pero bueno, haría un esfuerzo por resistirse.

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