"Por medios especiales, recibí esta noticia. Fausto falleció hace diez años, por tanto, el hombre que tienen frente a ustedes no es su hijo, sino un desconocido que se ha hecho pasar por él. Recuerden, el Fausto de hace diez años era un hombre lleno de pasión, siempre pensando en expandirse e investigar, deseoso de internacionalizar su empresa. En más de una ocasión él me dijo que quería ganar dinero en el extranjero, pues no solo deseaba conformarse con el mercado local, pero, ¿cuándo empezó a cambiar? Se convirtió en alguien sin ambición, temeroso y estancado, mientras que aquella energía de antes parecía desvanecerse con la edad. Pensé que ese accidente automovilístico había causado este cambio, pero ahora veo que desde aquel momento, Fausto dejó de ser Fausto. Aunque mantenía muchos de sus pequeños hábitos, el único cambio fue su enfoque hacia la expansión empresarial, esa pasión y energía por su carrera, por eso nadie notó la diferencia, ni sospechó. Ustedes son los padres de Fausto, las personas que más cerca estuvieron de él, quienes mejor lo conocían, por eso quiero que piensen bien, ¿es realmente el Fausto que conocíamos?" Dijo Marcus y aquellas palabras sumieron en silencio a los dos ancianos que estaban en el pabellón.
"Este incidente parece un accidente, pero siempre he sentido que las cosas no son tan simples como parecen. No quiero que la familia Sandell y la familia Varela terminen enemistadas." Comentó Marcus y luego se fue, dejando al señor y la señora Varela en silencio por mucho tiempo.
"Viejo, él solo está tratando de asustarnos, ¿verdad?" Cuestionó Soledad cuando por fin pudo encontrar su voz y mientras su cuerpo temblaba ligeramente.
Con las manos temblorosas, Mohamed respondió: "Quizás."
Los dos intercambiaron miradas, viendo el dolor en los ojos del otro.
Eran los padres de Fausto, naturalmente, quienes más lo conocían y sabían sobre los sutiles cambios en él, los cuales ocurrieron poco a poco.
Antes, solo pensaban que era extraño y lo atribuían a secuelas del accidente, o solo creían que el tiempo había cambiado sus hábitos, pero nunca pensaron profundamente sobre ello. Sin embargo, ese día, las palabras de Marcus los hicieron reflexionar, y con los recuerdos del pasado regresando, sus corazones se sentían como si alguien los estuviera apretando.
Ellos sabían que Marcus, a quien habían visto crecer, nunca hablaría sin tener certeza, por lo que si ese día se atrevió a ir y decirles tales palabras, seguramente era porque estaba en lo correcto.
Mientras tanto, en la mansión de la familia Varela.


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