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El Karma romance Capítulo 73

"¡Qué indignante! Bájenla de ahí." El director Jaime Cuevas estaba tan enfadado que casi comienza a echar chispas. Inmediatamente se dirigió hacia allí con dos profesores, pero en las escaleras se encontraron con dos estudiantes que les bloqueaban el paso. Desde abajo, los silbidos y miradas de los estudiantes se concentraban en Arlet, dejando en duda quién era realmente el inocente. Valeria, viendo que había logrado su objetivo, se preparaba para continuar humillando a Arlet cuando de repente se dio cuenta de que el micrófono había dejado de funcionar. Justo en ese momento, una conversación clara y distinta resonó a través del sistema de megafonía.

"Lo siento."

La voz era, sin lugar a dudas, la de Valeria, quien momentos antes había hablado con tanta vehemencia.

"¿Qué dijiste? No te escuché."

"Lo siento."

"Así que estás disculpándote, ¿eh?" Se escuchó la voz de Arlet.

"Está bien, ya me disculpé."

Esa conversación se repetía una y otra vez. Cada "lo siento" era como un hechizo que, a través del altavoz, llegaba a los oídos de todos los profesores y estudiantes. Cada disculpa era como una bofetada sonora que golpeaba fuertemente el rostro de Valeria. ¡El rostro de Valeria estaba rojo de la vergüenza! Las risas y burlas llenaron el aire, resonando por todo el patio.

El rostro de Valeria se tornó rojo a causa de la furia, y las burlas eran como cuchillos afilados que se clavaban en ella, dejándola sin dignidad ni donde esconderse.

"¡No mames! Esto es demasiado cagado."

"Acaba de jurar que nunca se disculparía y ahora escuchamos sus disculpas. Qué divertido."

"Valeria intentando hacernos ver como pendejos, y al final, ella es la que queda como idiota."

"Pensé que esperaría toda la vida para escuchar sus disculpas. No esperaba que se hubiera disculpado en secreto."

"David, tu prometida es muy difícil de manejar."

David lo miró con desagrado diciendo: "Ella no es mi prometida."

"¿No estás satisfecho con tu prometida? ¿Acaso ya estás completamente enamorado de Luz Monroy?"

"Me parece que ella es mucho más bonita que Luz. Cambiaste a una prometida más bonita y ni siquiera así estás satisfecho." Comentó alguien, sin entender.

David mostró su desdén. ¡Qué importaba si era bonita! ¿Quién sabe si las mujeres que siempre habían vivido en un barrio bajo eran de confiar? David no tenía interés en casarse con alguien así.

Justo cuando Arlet e Isabel pasaban por allí y escuchaban la conversación de los hombres, las comisuras de sus labios se alzaron en una sonrisa fría y burlona. Las palabras de esos hombres sonaban como si todas las mujeres estuvieran a su disposición para elegir. Creyéndose moneditas de oro para caerles bien a todos.

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