Arlet apartó sus manos y al entrar en su habitación se acomodó directamente en aquel sofá hecho a medida, mientras que con sus claros y serenos ojos observaba tranquilamente a su interlocutor. Joel la miraba sentarse en el sofá que había mandado a hacer especialmente para Luz, por lo que con el ceño levemente fruncido, comentó: "Este es el cuarto de Luz, llegar y tomar posesión de su habitación así de fácil, me parece un poco tiránico."
"¿Tiránico?" Arlet sonrió y luego cuestionó: "¿Acaso ha sido benevolente conmigo apropiarse de mi vida durante más de una década?"
Joel sabía que ella guardaba rencor en su corazón, pero eso no le daba derecho a tomar posesión de las pertenencias de los demás y tampoco quería entrar en un juego de palabras con ella, por lo que su mirada se posó en el sofá bajo ella cuando le dijo: "Levántate, ese sofá se lo di a Luz, no es para ti. Si quieres, puedo comprarte otro."
"¿Estás seguro?"
Joel encontró su pregunta un tanto ridícula, pero aun así respondió: "Por supuesto, hermana."
"Oye, ¿me puedes decir de qué familia provienen tus padres biológicos? ¿De los Monroy, de los Navarra, de los Velasco o de los Cortés?"
Joel frunció el ceño.
"Y cuéntame, ¿te haces de lana con algún trabajo, hermano?"
"El diseño del sofá fue hecho por mí, por tanto, eso debería ser mío, ¿no?"
"¿Estás seguro de que este sofá fue diseñado por ti?" Preguntó Arlet mientras lo miraba asombrada.
A Joel le complació su expresión sorprendida y respondió: "Por supuesto."
"Vaya, es la primera vez que veo a alguien plagiar de manera tan descarada." Arlet se enderezó, apoyando su barbilla con una mano y entrecerrando los ojos, mientras decía: "Este diseño de sofá es claramente del diseñador sueco Magnus Håkansson y fue lanzado hace dos años. Si no me equivoco, el diseño lo copiaste de él, y los patrones de la superficie deben ser tu obra. Cuando vi este sofá por primera vez, me preguntaba por qué Magnus Håkansson había bajado su nivel y agregando esos patrones innecesarios en el respaldo. Ahora finalmente lo entiendo. Es una lástima. Originalmente, este sofá valdría millones, pero con esos patrones innecesarios, su valor se reduce a solo unos miles. Realmente es un desperdicio." Arlet expresó su lástima con sinceridad y Joel, expuesto, se sonrojó, sin saber si era por vergüenza o por ira.

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