Arlet apartó sus manos y al entrar en su habitación se acomodó directamente en aquel sofá hecho a medida, mientras que con sus claros y serenos ojos observaba tranquilamente a su interlocutor. Joel la miraba sentarse en el sofá que había mandado a hacer especialmente para Luz, por lo que con el ceño levemente fruncido, comentó: "Este es el cuarto de Luz, llegar y tomar posesión de su habitación así de fácil, me parece un poco tiránico."
"¿Tiránico?" Arlet sonrió y luego cuestionó: "¿Acaso ha sido benevolente conmigo apropiarse de mi vida durante más de una década?"
Joel sabía que ella guardaba rencor en su corazón, pero eso no le daba derecho a tomar posesión de las pertenencias de los demás y tampoco quería entrar en un juego de palabras con ella, por lo que su mirada se posó en el sofá bajo ella cuando le dijo: "Levántate, ese sofá se lo di a Luz, no es para ti. Si quieres, puedo comprarte otro."
"¿Estás seguro?"
Joel encontró su pregunta un tanto ridícula, pero aun así respondió: "Por supuesto, hermana."
"Oye, ¿me puedes decir de qué familia provienen tus padres biológicos? ¿De los Monroy, de los Navarra, de los Velasco o de los Cortés?"
Joel frunció el ceño.
"Y cuéntame, ¿te haces de lana con algún trabajo, hermano?"


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