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ÉL ME QUERÍA SUMISA, NO REINA romance Capítulo 168

“Bueno, ya tengo trabajo que hacer. Hablamos luego”.

Nancy negó con la cabeza y colgó. Siempre que le tocaba el tema, ese chamaco se las arreglaba para colgarle.

Apoyó la cara en la mano y levantó la vista hacia el segundo piso.

De verdad que hacían una pareja espectacular. ¡Dignos de una revista!

Siempre había creído que a Enzo no le interesaban las mujeres, pero resultó que simplemente era demasiado exigente.

“Mamá, tráeme una bebida, me muero de sed”.

Catalina García se dejó caer en un taburete, abanicándose con la mano.

“Te falta condición física. ¿Cuánto corriste para estar así de agitada?”.

Nancy le sirvió una Coca-Cola. Catalina la tomó y se la bebió de un solo trago.

Su mirada vagó distraídamente hacia el segundo piso y se detuvo de golpe. Sus ojos se iluminaron de alegría.

“Mamá, es Yahir”.

Hizo el amago de levantarse y salir corriendo hacia las escaleras.

Nancy la agarró rápidamente por el brazo. “Está en una cita con su novia, no vayas a interrumpir”.

“¿Novia?”. Catalina se quedó en shock. “¿Desde cuándo Yahir tiene novia?”.

“Ya tiene treinta, es lo más normal del mundo”.

“Pero mamá, ¿no que a Yahir no le gustaban las mujeres?”.

En realidad, desde la primera vez que lo vio, se había enamorado de él. Pero como siempre era tan serio, distante y parecía no tener interés romántico, ella había guardado sus sentimientos en secreto, sin atreverse a decir nada.

Y ahora resultaba que alguien se le había adelantado.

Si hubiera sabido que a él sí le interesaban las mujeres, se le habría confesado hace mucho.

A ella le caía muy bien Enzo y sabía que era un gran hombre, pero no era alguien que su hija pudiera manejar.

Además, dejando de lado si los Hernández la aceptarían, ella no quería que Catalina terminara casada en ese entorno.

El mundo de las familias ricas era demasiado oscuro, lleno de intrigas y frialdad. No quería que su hija se metiera en ese infierno; prefería mil veces que tuviera una vida sencilla y feliz.

Había escuchado que a Enzo casi lo matan cuando era adolescente, y por eso lo habían mandado a esconderse al extranjero.

Catalina se mordió el labio. “Pero llevo cinco años enamorada de él”.

La primera vez que lo vio fue hacía cinco años, cuando su primo la llevó de viaje a Nueva York. Yahir fue el encargado de ir a recogerlos al aeropuerto.

Estaba esperando en la zona de llegadas, vestido con ropa casual negra. Alto, imponente y con un aura de elegancia que lo hacía ver inalcanzable. Tenía un rostro tan guapo que era imposible dejar de mirarlo.

En ese instante, el ruido del aeropuerto desapareció por completo y el corazón de Catalina se desbocó.

Fue amor a primera vista.

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