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ÉL ME QUERÍA SUMISA, NO REINA romance Capítulo 52

—¡Qué talento tienes, Felisa! ¡Apenas regresas y ya andas de coqueta con cualquiera!

Bianca apretó el volante con fuerza, con los ojos inyectados de malicia.

—Si papá se enterara de tu actitud tan descarada, seguro se llevaría una gran decepción.

Arrancó el motor y los siguió sigilosamente.

¡Quería ver con qué tipo de hombre se había enredado su hermanita!

El auto avanzaba con suavidad por la avenida. La mirada de Yahir se desvió por un segundo hacia el espejo retrovisor y entrecerró ligeramente sus ojos oscuros.

—Tenemos cola.

Felisa se quedó perpleja y giró la cabeza para mirar hacia atrás.

Las luces de neón iluminaron la matrícula del vehículo que los seguía.

Era el auto de Bianca.

Un BMW M4 descapotable. El mismo que Ricardo le había regalado a Bianca en su cumpleaños número veinte.

En aquel entonces, ella se había encargado de presumirlo frente a Felisa durante semanas.

—¡Es Bianca!

El rostro de Felisa se volvió de hielo. Su hermana no se había ido a casa, la estaba siguiendo.

Si su papá se enteraba de que había ido a un hotel con un hombre...

¿Acaso Bianca, al no lograr arruinarla en la fiesta, no se había dado por vencida y ahora la seguía para atraparla infraganti y darle el golpe de gracia?

Hacía pocos días se había reunido con Don Arturo Hernández, quien tenía toda la intención de seguir adelante con el matrimonio entre ambas familias. Si el rumor de que se veía con un hombre a altas horas de la noche salía a la luz, ofendería terriblemente a los Hernández.

Pensando en eso, Felisa se aferró al brazo del hombre.

—Yahir, busca la manera de perderla.

Yahir la miró de reojo, con un tono lleno de burla.

—¿Por qué actuamos como si tuviéramos una aventura clandestina?

—...

Técnicamente, no eran novios oficiales. Y si iban juntos a un hotel a medianoche, ¿qué se suponía que debían hacer? ¿Anunciarlo con un megáfono por toda la ciudad?

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