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ÉL ME QUERÍA SUMISA, NO REINA romance Capítulo 54

—¿Pues quién más? ¡Felisa, mi queridísima hermana! —respondió Bianca con irritación.

—¡Deja de decir tonterías! ¿Cómo es posible que tu hermana se suba al auto de un extraño? ¡Seguro viste mal! —la reprendió Ricardo—. Sé que ustedes dos nunca se han llevado bien, pero no debes ensuciar la reputación de tu hermana por rencor.

Bianca quiso replicar, pero Lorena se apresuró a tomarle la mano para frenarla.

—Ricardo, Bianca solo está preocupada. Es que esta noche, cuando fueron a la fiesta del joven Castillo, hubo un pequeño altercado.

Ricardo bajó las escaleras y se sentó en el sofá.

—¿Qué pasó?

Lorena repitió la versión de los hechos que Bianca le acababa de contar.

Por supuesto, omitió por completo el pequeño detalle de que Bianca había intentado incriminar a Felisa y fue expuesta en público. Solo dijo que Felisa había provocado a propósito que su hermana pasara una vergüenza frente a todos, logrando que la echaran del lugar. Insinuó que, con tal de quedarse con el puesto de vicepresidenta, Felisa no tenía escrúpulos ni respeto por los lazos de sangre.

—Ricardo... sé que Felisa no es mi hija biológica, pero en todos estos años jamás la he tratado mal. Siempre la has preferido y yo nunca he dicho nada, ¡pero esta vez se pasó de la raya! Si no eres justo y sigues de su lado, le vas a romper el corazón a Bianca.

Con los ojos llorosos, Bianca dejó caer una lágrima perfectamente calculada en el momento en que Ricardo la miró.

—Papá, no culpo a mi hermana. Al fin y al cabo, ella tiene tu amor y yo... no importa lo que haga, nunca logro que estés orgulloso de mí.

Al final de cuentas, era su propia sangre. ¿Cómo no iba a dolerle verla así a Ricardo?

El problema era que, en el pasado, Bianca siempre había sido tan prepotente y caprichosa, buscando pleitos con Felisa por cualquier tontería, que terminaba por agotar su paciencia.

Pero ahora, con Lorena defendiéndola, si él no sacaba la cara por Felisa, su hija mayor quedaría completamente desprotegida.

—¡Si lo que dices es verdad, te juro que no tomaré partido por nadie! —sentenció Ricardo con voz grave.

Sacó su celular y llamó a Felisa.

Lo intentó varias veces, pero nadie contestó.

—Papá, cuando me echaron, me quedé esperándola en la puerta para regresar juntas a casa. Pero entonces la vi subirse al auto de un hombre. Me preocupé mucho y quise seguirlos, pero se dieron cuenta y me perdieron a propósito.

Bianca no dejó pasar la oportunidad de echarle más leña al fuego.

—Seguro tienen una relación indecente, ¿si no, por qué huirían de mí?

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