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ÉL ME QUERÍA SUMISA, NO REINA romance Capítulo 93

Felisa esbozó una sonrisa humilde.

—Aprendí un poco de medicina con mi abuelo cuando era niña. Solo sé lo básico.

—No sea tan modesta, señorita Valenzuela. Los doctores dijeron que la crisis del abuelo fue letal. De haber sido alguien con conocimientos promedio, no habría tenido salvación.

Al otro lado de la mesa, Bianca veía cómo conversaban tan amenamente. Apretó los puños bajo la mesa, y una chispa de celos y rabia surcó su mirada.

Si hubiera sabido que Felisa usaría sus remedios para salvar a Don Arturo, jamás se habría negado a acompañar a su abuelo cuando los invitó a pasar una temporada en San Cristóbal. Si ella hubiera tenido conocimientos médicos y salvado al patriarca, la que ahora estaría comprometiéndose con la familia Hernández sería ella.

Bianca intervino rápidamente.

—Si no fuera porque mi hermana huyó del compromiso hace tres años, un hombre tan maravilloso como usted, señor Hernández, ya sería mi cuñado.

Acababa de meter el dedo en la llaga a propósito.

Sin embargo, el hombre solo esbozó una leve sonrisa.

—Tal vez la propuesta del abuelo fue muy repentina en aquel entonces. Es comprensible que a la señorita Valenzuela le resultara difícil de aceptar.

—¡Qué va! Ella simplemente no quería. Se fue de Santa Fe a San Cristóbal, y rápidamente consiguió un novio. ¡Hasta vivían juntos! Apenas terminaron hace muy poco.

—¡Bianca!

Lorena la regañó fingiendo severidad, aunque apenas podía ocultar la satisfacción en sus ojos. Se giró hacia 'Enzo', aparentando profunda vergüenza.

—Le pido disculpas, señor Hernández. Bianca no tiene filtro al hablar, por favor no se lo tome a mal. Yo he criado a Felisa desde niña, le aseguro que es una buena mujer.

Esas palabras no hicieron más que echar sal a la herida. Lejos de suavizar el ambiente, lo volvieron más pesado.

Felisa mantuvo una ligera sonrisa en sus labios, sin apresurarse a desmentir nada. Ya se imaginaba que este par no venía con buenas intenciones.

Así que el plan era sacar a la luz su supuesto romance en San Cristóbal, directamente frente a 'Enzo'. Ningún hombre común soportaría ese golpe a su orgullo, mucho menos el líder de la familia más poderosa de la ciudad. Lo que estaban haciendo era humillarlo públicamente.

Como dicen, tres mujeres hacen un drama, y él parecía estar disfrutando del espectáculo en primera fila.

La mirada de 'Enzo' se posó sobre la imperturbable Felisa.

—Señorita Valenzuela, ¿tiene algo que decir al respecto?

Felisa sonrió con tranquilidad.

—Era joven e inmadura. Todos tenemos un pasado y defectos. Supongo que un hombre de su nivel, señor Hernández, no es de los que se mortifican por pequeñeces.

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