Entrar Via

El Menor Que Mantuve romance Capítulo 56

La nueva casa de Aitana era un loft de dos niveles, de unos 130 metros en total, en el piso 12.

Lo había comprado cuando recibió por primera vez utilidades de la empresa: un regalo para ella misma.

En ese entonces pensó que, si algún día se peleaba con Nazario y no quería vivir con él, podía venirse ahí.

El departamento donde vivían juntos era blanco y negro, decorado al gusto de Nazario.

Este, en cambio, lo arregló a su gusto, con tonos naranjas cálidos.

Pero en todos esos años nunca lo había habitado.

Porque siempre se quedaba con Nazario, sin poder separarse de él.

Nazario todavía no sabía que ella ya se había mudado. Seguía en la Mansión Requena, respaldando a Noelia.

Noelia llevaba un tiempo peleando el divorcio.

Su esposo le fue infiel con la niñera que habían contratado para su hija.

Noelia y él se conocían desde jóvenes. Llevaban ocho años casados y tenían una niña de cuatro.

Noelia no pudo soportar la traición. Decidió divorciarse y llevarse a su hija y la mitad de los bienes.

El esposo no quería divorciarse; fue a suplicar a casa de los Requena, y Nazario lo golpeó.

Nazario estaba furioso por lo que le hizo a Noelia… pero, al mismo tiempo, dentro de él crecía una expectativa difícil de nombrar.

Al final, por la insistencia de Noelia, el esposo cedió. Firmaron el acuerdo de reparto y solo faltaba que pasara el tiempo de espera legal para ir a tramitar el divorcio.

Aitana no sabía nada de lo que pasó después de que se fue.

Cuando terminó la mudanza, decidió tomarse unos días libres: descansar y replantear su carrera.

Estaba recostada en una mecedora, viendo el celular, cuando le entró una llamada.

Era Noa Gil, una de sus amigas de la universidad.

En la carrera, las cuatro compañeras de cuarto se llevaban bien; hasta la fecha seguían en contacto.

Noa: —Aitana, ya llegué a San Ámbar. ¿Tienes chance? Sal a dar la vuelta.

Aitana: —Te cayó como anillo al dedo. Justo ando descansando. ¿Dónde nos vemos?

Noa: —Vente a un bar por unos tragos. Ya te mandé la ubicación.

Aitana vio la hora: ya eran las cinco de la tarde.

Se levantó y se cambió: un vestido entallado, brillante, con escote; se hizo un maquillaje cargado y se onduló el cabello. Se puso tacones altos y salió.

Como iba a tomar, no manejó. Pidió un taxi al lugar que Noa le dijo.

Club de estrellas.

Era la primera vez que Aitana iba ahí. Comparado con Brindis y Punto, ese lugar era mucho más escandaloso: hombres y mujeres se movían en la pista.

No se veía muy decente.

Noa, sentada en un banco alto, le hizo señas.

En lo que Aitana cruzaba del acceso hasta donde estaba Noa, ya se le habían acercado tres tipos a ligarla.

Ninguno se veía serio.

Ella frunció el ceño, puso cara dura y los mandó lejos.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Menor Que Mantuve