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El Mes Que Fuimos Verdad romance Capítulo 1018

—No lo haré —dijo Eli tras asentir. Sonrió—. Hablas igual que la señora Althea.

—Es que no entiendo por qué tenías que elegir una universidad tan lejos —dijo Joshua después de resoplar.

El tono de Joshua hizo que Eli sonriera un poco. Sabía que él no estaba enojado en realidad. No le gustaba que ya no estuvieran en el mismo lugar, como antes.

Y así comenzó la nueva vida de Eli.

Sus primeros días en la Universidad Raven estuvieron llenos de cosas nuevas para ella. Un horario de clases más cargado, un entorno más amplio, nuevos amigos, más tareas y una vida que la obligaba a encargarse de casi todo por su cuenta.

Por extraño que pareciera, Eli disfrutaba de todo aquello.

Le gustaba la tranquilidad de estudiar en la biblioteca. Le gustaba caminar sola hacia el aula con varios libros. Incluso empezó a acostumbrarse a comer sola cuando su horario no le permitía hacerlo con sus amigos.

Para Eli, una vida así no era triste. Al contrario, le parecía sencilla, y eso le gustaba.

Eli seguía en contacto con su familia. Althea Grayson le preguntaba casi todos los días si había comido. Daven se comunicaba con ella de vez en cuando para asegurarse de que todo estuviera bien. Incluso los miembros de la familia Miller seguían pendientes de que no le faltara nada en su habitación.

Joshua también seguía enviándole mensajes a menudo.

“¿Ya comiste?”

“No te quedes demasiado tiempo en la biblioteca”.

“Tengo un partido mañana. Ven si tienes tiempo”.

Eli solía responder con pocas palabras porque cada vez estaba más ocupada.

“Sí”.

“Está bien”.

“Espero que ganes. Si no puedo ir, mándame un video de tu partido. Podemos hablar de eso antes de que empieces tu próximo entrenamiento”.

Después, Joshua solía responder solo con un emoji o un mensaje corto. Su relación no había cambiado. Seguían hablando y contándose sus novedades, pero ya no tenían tanto tiempo como antes.

Hasta que una tarde, Eli se dirigía apresurada al aula mientras leía unos apuntes que llevaba en las manos. Estaba tan concentrada en la página que no se dio cuenta de que alguien se acercaba en sentido contrario.

¡Pum!

Chocó con alguien con bastante fuerza. Los libros que llevaba se le resbalaron de los brazos y cayeron al piso.

—¡Ay!

—Perdón. No estaba mirando por dónde iba. —Eli retrocedió un paso y enseguida miró sus libros y las hojas de apuntes esparcidos por el piso.

Se agachó y empezó a recoger sus cosas. Se sonrojó de vergüenza, sobre todo cuando varios estudiantes comenzaron a mirar hacia ellos.

Estaba a punto de alcanzar un libro cuando otra mano lo recogió primero.

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