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El Mes Que Fuimos Verdad romance Capítulo 1025

—Yo... todavía me siento un poco rara —dijo Eli en voz baja.

—Es porque aún no te acostumbras. —Natalie le dio unas suaves palmaditas en el brazo—. Derek es muy popular. Si todos se enteran de su relación, tu vida podría cambiar.

Eli guardó silencio.

—No quiero que malinterpretes a Derek —continuó Natalie en tono tranquilizador—. No se le da muy bien explicar lo que siente, así que no te preocupes sobre lo que hace. —Rodeó a Eli con un brazo y la estrechó contra sí—. Confía en mí. Conozco a Derek desde que éramos niños. No le gusta que su vida privada se vuelva asunto de todos.

***

—Señorita, ya llegamos —le avisó el chofer cuando entraron en la residencia de la familia Miller.

—Gracias, señor Hank —respondió Eli, emocionada.

Era fin de semana y, tal como había prometido, Eli regresó a la residencia principal de los Miller. En cuanto bajó del auto, Grace, que la esperaba en la entrada, salió a recibirla. Antes de que Eli tuviera oportunidad de negarse, Grace le pidió a un sirviente que la ayudara con el equipaje.

—Por fin estás en casa —la saludó Grace con una amplia sonrisa.

—Te lo prometí. Claro que no iba a faltar a mi palabra —respondió Eli entre risas.

—Es cierto. Parece que te hubieras ido hace una eternidad.

Grace la abrazó brevemente y la llevó adentro. Eli rio bajito mientras la seguía. La casa conservaba la calidez y la tranquilidad que recordaba de su última visita. La hacía sentir como si nunca se hubiera ido.

En cuanto entró al comedor, encontró a Josh sentado con su familia. Levantó la mirada al escuchar sus pasos.

—Creí que otra vez te perderías el desayuno con nosotros.

—No empieces —dijo Eli, molesta, mientras ponía los ojos en blanco.

Josh se rio bajito.

Entonces Eli vio a Althea preparando comida sobre la mesa y se acercó a ella.

—Señora Althea, déjeme ayudarla.

—Acabas de llegar. Siéntate. No tienes que ayudar —le dijo Althea. Se volteó hacia Eli y se le iluminó la cara al verla a su lado.

—Descansé bastante durante el viaje.

—Sigues siendo la misma —dijo Althea. Eli le había quitado varios platos de las manos antes de que pudiera detenerla, y Althea la observó mientras los llevaba.

—Me alegra poder ayudarla, señora Althea —dijo Eli.

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