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El Mes Que Fuimos Verdad romance Capítulo 1099

Esa noche, la casa de Josh volvió a llenarse de risas.

Después del agotador partido, el ambiente en el jardín trasero era agradable. Olía a carne asada mientras los integrantes del equipo de la Universidad Miller disfrutaban de la comida y conversaban de todo un poco, desde el partido de esa tarde hasta las anécdotas graciosas de los entrenamientos.

Daven también estaba ahí. En cuanto supo que Josh se cayó durante el partido, regresó a casa y llegó antes de que empezara el asado.

Ahora, al ver a su hijo sentado con sus compañeros de equipo y la mano todavía vendada, Daven no pudo más que sonreír con orgullo.

—Diste lo mejor de ti, Josh. No te preocupes por lo del partido.

Josh asintió.

—Lo sé, papá.

Para Josh, esas palabras sencillas bastaban. Sabía que su padre nunca le había exigido ganar siempre, pero, conforme la reunión se animaba, uno de los compañeros de equipo de Josh dijo:

—Capitán, vi lo que pasó.

Josh se volteó.

—¿Qué?

Kaelan dejó la comida a un lado.

—Cuando te caíste, creo que ese jugador de Raven quiso hacerte perder el equilibrio. Su movimiento fue demasiado obvio —dijo con seriedad.

Varios integrantes del equipo prestaron atención enseguida.

—Yo también lo vi —intervino otro.

—Si fue intencional, se pasaron.

Josh sonrió.

—Me caí. Fue mi error.

—Capitán...

—Basta. No sigan con eso. —Josh levantó la mano sana para detenerlos—. Si eso es cierto, entonces nuestro equipo de verdad es el mejor. No necesitamos recurrir a métodos sucios para ganar.

Cale, que había estado escuchando todo ese tiempo, asintió.

—Estoy de acuerdo. Si quieren ganar, tienen que hacerlo bien.

Esas palabras dejaron a varios jugadores en silencio un momento, hasta que uno de ellos levantó su vaso.

—¡Entonces ganaremos el siguiente partido!

Enseguida se escucharon gritos de entusiasmo desde distintos rincones del jardín, y la conversación sobre lo ocurrido esa tarde terminó ahí.

Eli, que estaba sentada con Grace, no pudo evitar sonreír mientras los observaba.

En algún momento había empezado a sentirse muy a gusto entre los compañeros de equipo de Josh. Nadie la hacía sentir una extraña. Le hablaban con naturalidad, bromeaban con ella y a veces hasta le contaban costumbres de Josh que ella nunca había conocido en su universidad.

Eli lo disfrutaba todo sin pensarlo demasiado. Esa noche solo quería pasarla bien con ellos.

Grace, sentada a su lado, también parecía disfrutar el momento. De vez en cuando se miraban y se reían al escuchar historias ridículas sobre Josh y su equipo.

Mientras tanto, a Chase ya no le quedaban fuerzas para seguir despierto, así que bostezó varias veces antes de apoyarse en Naomi.

—¿Tienes sueño? —le preguntó Naomi en voz baja.

Chase solo asintió. Naomi lo llevó adentro a dormir y se alejó del bullicio sin hacer mucho alboroto.

La noche siguió, pero las risas y la conversación aún no se apagaban del todo. Cuando terminaron de hablar del partido, Kaelan se quejó mientras se echaba hacia atrás en la silla:

—Por cierto, mañana tenemos clase temprano, ¿no?

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