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El Mes Que Fuimos Verdad romance Capítulo 1104

Antes de que Derek pudiera decir algo más, Natalie volteó a ver a Eli. En sus ojos, las lágrimas fueron dando paso a la ira.

—Todo esto es por tu culpa.

Eli, que hasta entonces solo había estado de pie en silencio, levantó la mirada.

—¿Qué?

—Siempre haces lo mismo. —Natalie señaló a Eli con una mano temblorosa—. Desde el principio has fingido que no te importa, como si fueras la víctima de todo esto. Y ahora hasta estás haciendo que Derek se aleje de mí.

Eli miró la mano de Natalie, que aún la señalaba.

—Natalie —le advirtió Derek.

Pero Natalie ya no parecía escucharlo.

—¿Ya estás satisfecha? —Las lágrimas empezaron a correrle de nuevo—. Lo tienes todo. Derek vuelve a ponerse de tu lado, la familia de Josh también te aceptó, ¿y todavía quieres destruirme la vida?

Eli respiró hondo.

Había oído acusaciones así demasiadas veces.

Hasta entonces había decidido guardar silencio. Había dejado que Natalie dijera lo que quisiera porque no quería alargar el problema. Pero ese día, después de todo lo ocurrido, cuando Natalie volvió a plantarse frente a ella y a señalarle la cara como si Eli fuera la causa de todo el caos de su vida, algo dentro de Eli se quebró.

—Nunca te quité nada.

—¡No te hagas la inocente! Si no fuera por ti... —replicó Natalie alzando la voz.

¡Plaf!

La cachetada resonó con tanta fuerza que las conversaciones a su alrededor cesaron. Natalie se quedó paralizada y Derek, callado.

Eli seguía de pie en el mismo lugar. Respiraba agitada y le ardía la mano después de golpear la mejilla de Natalie.

Durante unos segundos, nadie se movió.

Eli parecía acabar de darse cuenta de lo que había hecho. Pero no se arrepentía. Siguió con la mirada fija en Natalie y, por primera vez desde que empezaron todos estos problemas, ya no intentó contener la ira.

—No vuelvas a señalarme así nunca más.

Natalie se tocó despacio la mejilla, incrédula. Luego le cambió la expresión.

—¿Tú... me diste una cachetada?

Eli no respondió.

—¿Estás loca?

Natalie empujó a Eli del hombro y la hizo retroceder medio paso.

—No me toques —dijo Eli.

Pero Natalie, que ya había perdido el control, volvió a dar un paso al frente.

—¡Tú empezaste!

Estiró la mano hacia el cabello de Eli, que intentó detenerla, pero Natalie fue más rápida y la agarró del cabello. Eli respondió jalándole también el cabello.

—¡Suéltame!

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