Capítulo 509
Vanessa la miraba con calma, la espalda muy recta. Yolanda se acercó con saña.
-¿Dónde está? Sácalo.
-¿Qué cosa? No te entiendo.
Vanessa la observó con la mirada serena, pero ella no le creyó nada y le dijo entre dientes:
-Todo lo que has planeado, ¿no lo hiciste para tenderme una trampa? Vanessa, hasta ahora me doy cuenta de lo calculadora que eres. ¡Te aconsejo que mejor lo entregues! Si no, voy a matar a toda tu familia.
Yolanda la amenazó con ferocidad, fuera de sí, sin rastro de la complacencia anterior. Vanessa la enfrentó con frialdad, sin mostrar miedo alguno.
-Ah, ¿sí? Inténtalo.
A Yolanda se le crispó el rostro de furia y levantó la mano para abofetearla, pero Vanessa la sujetó por la muñeca al vuelo.
-Aunque seas una de las mayores de la familia, no me obligues a golpearte.
La mirada de Vanessa se volvió fría y enseguida apartó a Yolanda con fuerza. Un escalofrío inexplicable le recorrió la espalda a Yolanda.
Yolanda sintió miedo de Vanessa.
En ese momento, la puerta de la oficina se abrió y entraron varias personas.
El hombre que iba al frente tenía un aire frío y sombrío, facciones bien definidas y atractivas; con solo plantarse ahí, su porte sobresaliente lo hacía parecer fuera de lo común.
-¿Qué pretendes?
Era Rafael. Lanzó la pregunta con voz dura y se acercó a ellas. Llevaba el rostro severo e imponía tanto que cada paso aumentaba la tensión en la oficina. Vanessa frunció ligeramente las cejas.
Rafael tenía una mirada feroz.
¿La culpaba a ella? ¿Venía a defender a Yolanda?
Al verlo, Yolanda fingió que Vanessa la había maltratado y se acercó a él cubriéndose el pecho.

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