En el asiento trasero, Naomi iba rígida junto a Lydia. Mantenía los dedos entrelazados con fuerza sobre el regazo y tenía los hombros tensos desde que salieron del museo. De vez en cuando le lanzaba una mirada a Lydia, como si quisiera decir algo, pero siempre se contenía. La situación no les permitía hablar.
A esa hora ya debería haber estado en el trabajo.
“¿Qué voy a hacer?”, pensó Naomi, angustiada. “Ojalá no me despidan solo por llegar tarde esta vez”.
—Tranquila —susurró Lydia al notar la inquietud de la chica. Se acercó y le tomó la mano con delicadeza para ofrecerle el poco consuelo que podía. Su voz era cálida, en marcado contraste con la tensión asfixiante que las rodeaba—. Estás a salvo.
Naomi se volvió hacia ella, insegura.
—No... no quiero ser una carga —murmuró en voz casi inaudible—. Ya tengo bastante con agradecerles que me ayudaran a escapar de ellos.
—No eres una carga —repitió Lydia, más firme esta vez, como si afirmara algo innegable. Miró un instante hacia adelante, pero Cale no reaccionó.
—Entonces... ¿ya puedo irme a casa? Tengo que ir a trabajar.
Por desgracia, no parecía una petición que Cale fuera a concederle. Cale bajó del auto sin decir palabra. Lydia suspiró antes de seguirlo, y Naomi fue detrás, todavía vacilante. Sin esperarlas, Cale entró al vestíbulo con pasos largos y decididos. Lydia le tocó apenas el brazo a Naomi y la detuvo un momento.
—Ven —le dijo.
Las dos siguieron a Cale en silencio.
El ascensor se sentía demasiado pequeño para solo tres personas. Nadie habló. Naomi se mantenía cabizbaja, con la mirada fija en el piso, mientras Lydia se mantenía erguida a su lado, haciendo lo posible por conservar la compostura. Junto a ellas, Cale permanecía inmóvil, con una actitud indescifrable, pero su presencia bastaba para intimidarlas.
Cuando las puertas del ascensor se abrieron, fueron a la habitación.
Naomi se sobresaltó al escuchar su nombre. Miró a Lydia y luego a Cale, sin entender qué ocurría.
—¿De qué habla? —preguntó.
Pero Lydia no apartó la vista de Cale.
—La conoces, ¿no? —continuó—. Entonces, ¿por qué actúas como si no te importara?
Siguió un silencio lo bastante largo como para que aumentara la inquietud de Naomi. Cale no respondió enseguida. Se limitó a mirar a Lydia unos segundos antes de apartar la vista.
—Tú... —masculló, y se pasó una mano por la cara con un resoplido de frustración. Luego volvió a mirarla—. Vete a tu habitación.

Comentários
Os comentários dos leitores sobre o romance: El Mes Que Fuimos Verdad
Que decepción esperaba la luna de miel de Naomi y Chris...
Me gusta esta historia pero se nota que está hecha con IA (no me molesta) Pero la IA en algún punto comienza a olvidar cosas o a confundirse, solo tengan cuidado con los detalles ya van varios que se les escapan...
Porque Eli no le dice mamá althea y papa a Dave . No la adoptaron?...
Esa autora habla más que los propios personajes jajaja unos grandes textos y pequeños diálogos...
Que molesto es tener que pagar y tener que esperar que suban 5 capítulos diario... Por favor ya...
Suban la novela completa...
De verdad me molesta que tengo que pagar por 5 capítulos diariamente más...
Terminen de subirla por favor...
Suban la novela completa no de cinco en cinco...