Su voz era tranquila. No revelaba tristeza ni rastros de un dolor que aún persistiera. Hablaba con tanta naturalidad como si comentara el clima.
Y eso fue precisamente lo que más sorprendió a Naomi.
—Lamento tu pérdida.
Josh sonrió.
—Yo también estaba muy triste en ese entonces.
Naomi volteó a mirarlo. Josh mantenía la vista fija en la fotografía que tenía delante.
—Estaba tan triste —continuó en voz baja— que hubo momentos en los que quise irme con papá.
Su voz seguía tranquila, pero aquellas palabras la golpearon con fuerza.
—Fue el mejor hombre que Dios puso en mi vida.
Naomi guardó silencio y lo escuchó.
—Papá Chase era increíble. —El orgullo en la voz de Josh era inconfundible—. Siempre tenía tiempo para nosotros. Sabía cuándo yo estaba molesto o mentía. Además, preparaba los mejores panqueques todos los domingos por la mañana.
Naomi no pudo contener una risa. Por alguna razón, ese último detalle hacía que todo pareciera mucho más real.
—Es un recuerdo maravilloso.
—Lo es.
Josh sonrió.
—Por eso no me gusta quedarme triste durante mucho tiempo. Mami dice que estar triste es muy humano, pero debemos seguir viviendo con los recuerdos que compartimos con quienes se fueron antes que nosotros. Los llevamos en el corazón y los recordamos.
Naomi lo miró confundida. Nunca imaginó que un chico menor que ella pudiera decir algo así. Josh se encogió de hombros.
—Creo que papá Chase todavía me cuida.
Naomi se quedó sin palabras por un momento.
—Sé que suena extraño.
—La verdad, no —respondió Naomi en voz baja.
—Tenía muchas expectativas puestas en mí. —Josh bajó la cabeza un instante y luego sonrió—. Como su hijo mayor.
Naomi asintió distraída. Unos segundos después, cayó en la cuenta de algo.
—Espera.
Josh volteó hacia ella.
—¿No acabas de decir que eras su hijo mayor?
—Sí.
—Pero... —Naomi titubeó.
Josh rio entre dientes.
—Ya sé qué vas a preguntarme.
Naomi le dedicó una sonrisa incómoda.
—No pasa nada. —Josh volvió a mirar la fotografía—. En realidad, no soy su hijo biológico.
—En serio tengo mucha suerte. —Miró a Naomi—. Y creo que tú también deberías sentirte así.
La sonrisa de Naomi se desvaneció poco a poco.
—¿Yo?
Josh asintió.
—Ahora estás aquí y formas parte de esta familia. Todos te quieren.
Naomi no supo qué responder. Sus palabras la reconfortaron, pero junto con ese consuelo apareció el miedo. Cuanto más tiempo pasaba en esa casa, más se encariñaba con quienes vivían allí.
Y ese cariño alimentaba el temor de que algún día todos los problemas que arrastraba acabaran con la calidez que apenas había encontrado.
—No sé si tengo suerte o no —admitió en voz baja.
Josh sonrió.
—Entonces deja que yo te lo diga.
Naomi lo miró.
La luz de la tarde entraba por las ventanas del pasillo y envolvía la cara juvenil de Josh en un tenue resplandor dorado. A pesar de ser menor que ella, transmitía una seguridad sorprendente.
—Yo creo que tienes muchísima suerte —dijo Josh con naturalidad.
Hizo una pausa y su sonrisa se ensanchó un poco.
—Solo que todavía no te das cuenta.

Comentários
Os comentários dos leitores sobre o romance: El Mes Que Fuimos Verdad
Y que pasó con el embarazo de Lydia??...
Que aburridaaaaaa ya está la novela...
Que decepción esperaba la luna de miel de Naomi y Chris...
Me gusta esta historia pero se nota que está hecha con IA (no me molesta) Pero la IA en algún punto comienza a olvidar cosas o a confundirse, solo tengan cuidado con los detalles ya van varios que se les escapan...
Porque Eli no le dice mamá althea y papa a Dave . No la adoptaron?...
Esa autora habla más que los propios personajes jajaja unos grandes textos y pequeños diálogos...
Que molesto es tener que pagar y tener que esperar que suban 5 capítulos diario... Por favor ya...
Suban la novela completa...
De verdad me molesta que tengo que pagar por 5 capítulos diariamente más...
Terminen de subirla por favor...