Althea sonrió radiante.
—Tienes razón. Precisamente por eso me encanta tanto la idea de ir de campamento.
—¿Y no amas a quien tuvo la idea? —preguntó Daven mientras se señalaba.
Althea chasqueó la lengua.
—¿Y por qué habría de hacerlo?
—¿Entonces ya no me amas? —Daven la miró incrédulo—. ¿En serio?
—Por Dios, Daven —le advirtió Althea, incómoda, pues temía que otros clientes hubieran oído lo que acababa de decir—. ¿Puedes dejar de decir estupideces?
—No estoy diciendo estupideces —replicó con aire dolido—. Entonces... ¿en serio ya no me amas?
—¿No suelen ser las mujeres quienes preguntan “¿Me amas?” a sus novios o esposos? —refunfuñó Althea, irritada—. Entonces, ¿por qué me lo preguntas tú?
Daven sonrió.
—Digamos que hoy me toca hacer la pregunta a mí.
—Eso no pasa.
Daven se rio.
Después de pasar casi dos horas recorriendo el supermercado, por fin compraron todo lo necesario. Casi no cabía nada más en el carrito. Pagaron y cargaron todas las provisiones en el auto.
Althea suspiró aliviada y se acomodó la correa del bolso al hombro. Supuso que irían a casa para comenzar a empacar, pues ya estaba cayendo la tarde.
Sin embargo, durante el camino de vuelta, Daven no tomó la ruta hacia la residencia de los Miller, sino otra. Althea, que disfrutaba del trayecto en silencio, preguntó:
—¿Adónde... vamos?

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Comentários
Os comentários dos leitores sobre o romance: El Mes Que Fuimos Verdad
Esa autora habla más que los propios personajes jajaja unos grandes textos y pequeños diálogos...
Que molesto es tener que pagar y tener que esperar que suban 5 capítulos diario... Por favor ya...
Suban la novela completa...
De verdad me molesta que tengo que pagar por 5 capítulos diariamente más...
Terminen de subirla por favor...
Suban la novela completa no de cinco en cinco...