Mientras tanto, el centro de mando de la Torre Negra estaba mucho más agitado que unas horas antes. Docenas de pantallas digitales se actualizaban sin cesar y mostraban un flujo interminable de datos, mientras el repiqueteo de los teclados se mezclaba con los breves reportes que llegaban de las distintas divisiones por los canales internos de comunicación.
Nadie se apartaba de su puesto. Hasta la taza de café junto a Paula se había enfriado hacía rato sin que volviera a tocarla.
Seguía concentrada en el gráfico de la señal, que desde la mañana desaparecía y reaparecía al azar. Ampliaba los mismos datos con la esperanza de encontrar el patrón que había permanecido oculto todo ese tiempo. Entonces, por fin...
Un diminuto punto rojo volvió a parpadear en la esquina de la pantalla. Paula se enderezó en su asiento.
—Espera...
Sus dedos volaron sobre la tableta. En el monitor principal aparecieron varias ventanas nuevas con líneas de código que comenzaron a desplazarse cada vez más rápido.
—Volvió a activarse.
Brandon, que había permanecido detrás de Paula todo el tiempo, se acercó y examinó cada línea de datos que no dejaba de acumularse.
—Amplíalo.
Paula no necesitó que se lo repitieran. En cuestión de segundos, la información del dispositivo que rastreaban llenó la pantalla principal.
Chris, que acababa de entrar al centro de mando, se detuvo.
—¿Es el mismo dispositivo?
Paula asintió con firmeza sin apartar la mirada del monitor.
—El identificador coincide.
Brandon entrecerró los ojos.
—Falcon. En específico, el celular que usa como dispositivo principal.
La sala volvió a quedar en silencio; solo se escuchaba el zumbido constante de los ventiladores de los servidores. Unos segundos después, apareció un nuevo gráfico en la pantalla.
—Algo anda mal.
—¿Qué pasa?
—Esta actividad no es normal.
Abrió el registro detallado de comunicaciones que acababa de generarse. Filas de números llenaron la pantalla hasta que una sola línea hizo que Brandon se inclinara hacia adelante.
—Una llamada internacional.
Brandon miró con mayor atención.
—¿A dónde?
Paula amplió los datos una vez más.
—Alemania.
Por primera vez esa mañana, Brandon sonrió.

Comentários
Os comentários dos leitores sobre o romance: El Mes Que Fuimos Verdad
Esa autora habla más que los propios personajes jajaja unos grandes textos y pequeños diálogos...
Que molesto es tener que pagar y tener que esperar que suban 5 capítulos diario... Por favor ya...
Suban la novela completa...
De verdad me molesta que tengo que pagar por 5 capítulos diariamente más...
Terminen de subirla por favor...
Suban la novela completa no de cinco en cinco...