Chris miró al frente.
—¿Cuál es la situación en los alrededores del objetivo?
—Estoy accediendo a las cámaras de tránsito y a la transmisión satelital.
Pasaron varios segundos.
—El tráfico es normal. En los últimos quince minutos ningún vehículo grande entró ni salió de la zona.
—¿Y la señal del aparato? —preguntó Chris.
—Sigue en el mismo lugar.
Chris se frotó el mentón despacio.
—Esperemos no llegar tarde esta vez.
Cuatro minutos después, el convoy redujo la velocidad. La vía principal por la que avanzaban dio paso a un camino estrecho, flanqueado por árboles altos. Los edificios fueron escaseando hasta dar paso a casas viejas bastante separadas entre sí.
Brandon apagó los faros del vehículo.
Los vehículos que venían detrás hicieron lo mismo. Poco después, el convoy entero se detuvo al abrigo de los árboles frondosos, a unos quinientos metros de las coordenadas que Paula había proporcionado. Los motores se apagaron casi al mismo tiempo.
El lugar quedó en silencio.
Chris fue el primero en abrir la puerta y bajó sin prisa. El aire fresco de la mañana lo recibió al salir. Inspeccionó los alrededores durante unos segundos antes de fijar la atención en una casa vieja, apenas visible entre los árboles.
Poco después, Gio y los miembros de la unidad de élite bajaron de los demás vehículos. Todos se movían rápido y en silencio. Se ajustaron el chaleco antibalas, revisaron el auricular de comunicación por última vez y confirmaron que las armas estuvieran listas para usarse.
El único sonido que rompía el silencio era el tenue roce del equipo táctico mientras cada agente se preparaba para la misión.
Brandon se acercó a Chris con una tableta conectada al centro de mando.
—El dron está listo para despegar.
Chris asintió.
—Hazlo.
Uno de los agentes abrió un maletín negro mediano. Del interior extrajo con cuidado un pequeño dron, cuyas hélices comenzaron a girar despacio.
Un zumbido suave llenó el aire. El dron se elevó del suelo. Instantes después, las hélices aceleraron y el aparato voló entre las frondosas copas de los árboles hacia la ubicación del objetivo. En el centro de mando de la Torre Negra, Paula tomó el control.
El monitor principal cambió a la señal aérea en alta resolución. La casa objetivo fue mostrándose desde distintos ángulos.
—Tenemos contacto visual —reportó Paula.
Chris clavó la vista en la tableta que sostenía Brandon.
La vieja casa de estilo colonial se encontraba bastante apartada de la zona residencial. Una cerca de hierro de casi dos metros de alto rodeaba el amplio patio. Desde arriba, la propiedad parecía tranquila; no se observaba ningún movimiento sospechoso.
Pero entonces...
Paula amplió la imagen de uno de los costados del patio.
—Esperen.
Chris aguzó la mirada.
—¿Qué pasa?
—Hay dos hombres.
La cámara del dron se acercó despacio al garaje.

Comentários
Os comentários dos leitores sobre o romance: El Mes Que Fuimos Verdad
Esa autora habla más que los propios personajes jajaja unos grandes textos y pequeños diálogos...
Que molesto es tener que pagar y tener que esperar que suban 5 capítulos diario... Por favor ya...
Suban la novela completa...
De verdad me molesta que tengo que pagar por 5 capítulos diariamente más...
Terminen de subirla por favor...
Suban la novela completa no de cinco en cinco...