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El Mes Que Fuimos Verdad romance Capítulo 923

Antes de que el médico pudiera responder, se escucharon con mayor claridad unos pasos que se acercaban entre el humo. No se trataba de una o dos personas, sino de un grupo que avanzaba a toda prisa por el pasillo.

Jasper levantó la mano izquierda como señal.

—Dos de ustedes, conmigo.

Dos guardias se adelantaron.

—Los otros cuatro quédense con la señora Lydia. No los dejen solos ni un segundo.

—Sí, señor.

¡Bang! ¡Bang! ¡Bang!

Otra ráfaga de disparos desgarró el aire. Varias balas se estrellaron contra la esquina del muro de concreto que tenían delante y levantaron chispas. Jasper respondió con tres disparos cortos y controlados.

¡Bang! ¡Bang! ¡Bang!

Uno de los hombres al fondo del pasillo se desplomó. Un grito de dolor resonó por todo el edificio.

—¡Sigan avanzando!

—¡No dejen que pasen!

Las voces se pisaban unas a otras y se mezclaban con la estática de las radios que llenaba el aire. Jasper avanzó paso a paso sin dejar de disparar mientras abría camino para el médico y Lydia.

—Solo un poco más —dijo entre jadeos—. El pasillo de servicio está a pocos metros.

En ese momento, la radio sujeta al hombro de uno de los guardias sonó a todo volumen.

—¡Todas las unidades! ¡Todas las unidades!

El hombre al otro lado hablaba presa del pánico.

—¡El líder del Dragón Negro logró abrirse paso por la entrada principal!

Todos parecieron paralizarse. Lydia, que se esforzaba por seguir caminando, se detuvo. El corazón le latía descontrolado.

El líder...

El Dragón Negro...

No necesitaba más explicaciones. Solo una persona lideraba aquella organización.

—Cale —susurró casi sin voz y se volvió hacia el pasillo, entre el humo y los disparos—. Está aquí.

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