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El Mes Que Fuimos Verdad romance Capítulo 946

Varios miembros del equipo Alfa captaron su intención al instante. Sin necesidad de órdenes, intensificaron los disparos, lo que obligó a los hombres de Falcon a resguardarse por un momento y le abrió paso a Brandon.

—¡Cuidado! ¡No dejen que se acerque! —gritó el hombre corpulento que había estado junto a Falcon todo ese tiempo.

Cuatro hombres se adelantaron para interceptarlo, pero Brandon no aminoró el paso.

El primer hombre lanzó un culatazo a la cabeza de Brandon. Brandon se agachó, le clavó la rodilla en el estómago y lo dobló de dolor. Antes de que el hombre cayera al suelo, Brandon le estrelló el codo contra la mandíbula y lo dejó tendido, inmóvil.

Los otros dos hombres se abalanzaron casi al mismo tiempo.

Brandon dio un giro para esquivar el primer ataque, aferró el brazo del segundo sujeto y lo arrojó de lleno contra su compañero. Ambos cayeron amontonados. Brandon reanudó la carrera sin mirar atrás.

—¡Deténganlo! —gritó alguien de nuevo.

Las balas volvieron a silbar. Una pasó tan cerca que le rozó el brazo y le abrió una herida que enseguida le empapó de sangre la manga. Ni siquiera miró la herida. Tenía los ojos fijos en Falcon.

Naomi, que se resguardaba junto a Viola, se asomó un poco por detrás de la columna de concreto, casi sin darse cuenta. Se aferró al borde con tanta fuerza que se le blanquearon los nudillos.

—Brandon... —susurró.

Sabía que estaba furioso. Nunca lo había visto con una furia tan descomunal. Ya no parecía importarle su seguridad. Cada paso que daba tenía un único propósito.

Llegar hasta Falcon.

Mientras tanto, Falcon no se movió de donde estaba. No dio un solo paso, ni ordenó la retirada ni intentó huir. Observó cómo Brandon se acercaba, como si fuera justo lo que había estado esperando.

Volvió a sonreír.

—Al fin —murmuró—. Sigues siendo exactamente el mismo de antes.

Apenas unos metros separaban ya a Brandon de Falcon. Los dos últimos hombres de Falcon dieron un paso al frente para cerrarle el paso.

Brandon le estampó el puño izquierdo en la cara al primero, que giró sobre sí mismo y se desplomó en el suelo. Sin perder impulso, arremetió contra el segundo, le hundió el hombro en el pecho y lo mandó a volar contra un contenedor de carga.

Ya nadie se interponía entre ellos. Brandon y Falcon quedaron frente a frente. El estruendo de los disparos a su alrededor pareció apagarse.

Falcon miró a su hermano.

—Siempre fuiste terco.

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