Los pasos de Cale resonaban por el corredor casi desierto del hospital y se mezclaban con el traqueteo ocasional de una camilla que pasaba y el pitido de los monitores tras las puertas de las salas de tratamiento. Desde que salió de la villa, no soltó el acelerador, sin ser del todo consciente de cómo había llegado hasta ahí.
Las únicas palabras que venían a su mente eran las que Daven le había dicho unos minutos antes.
A Naomi le dispararon...
En cuanto llegó frente a la unidad de cuidados intensivos, se detuvo por fin.
Chris estaba sentado en una de las sillas de metal alineadas frente a las puertas de la unidad de cuidados intensivos. Tenía los codos apoyados en las rodillas y se apretaba las manos con tanta fuerza que los nudillos se le habían puesto blancos. La camisa que llevaba puesta seguía cubierta de manchas de sangre seca. Si era su propia sangre o la de Naomi, Cale no se atrevía a imaginarlo.
A su lado, Daven permanecía apoyado contra la pared, con la cara igual de pálida. Aquel hombre que solía animar cualquier ambiente ahora se limitaba a mirar el suelo sin decir nada.
Al escuchar que alguien se acercaba, Chris levantó la cabeza despacio. Sus miradas se cruzaron.
—¿Cómo está Naomi? —preguntó Cale por fin. La voz le salió ronca, mucho más baja de lo que había imaginado.
Chris solo desvió la mirada hacia las puertas cerradas de la UCI, como si toda su esperanza se hubiera quedado del otro lado.
Pasaron varios segundos antes de que al fin moviera los labios.
—El doctor dijo que superó la etapa crítica —respondió Chris en voz baja.
Cale cerró los ojos un momento. El aire que contenía se le escapó por fin. Gracias a Dios. Pero el alivio duró apenas un instante.
—Pero... —continuó Chris en voz baja.
Esa sola palabra bastó para que el corazón de Cale volviera a encogerse.
—La bala le dio en un órgano. La cirugía logró detener el sangrado, pero Naomi perdió demasiada sangre. —Chris tragó saliva antes de continuar—. Todavía no recupera el conocimiento.
Nadie volvió a hablar. Lo único que se oía era el pitido de los monitores a través de las paredes y los pasos del personal médico que recorría el pasillo.
—Los doctores todavía no pueden decir cuándo va a despertar —añadió Daven en voz baja—. Lo que sí saben es que... están intentando encontrar a un donante compatible cuanto antes.
Cale apretó los puños sin darse cuenta. Se quedó mirando las puertas de la UCI unos instantes antes de volverse hacia Chris.
—¿Dónde está Brandon?
Esta vez, Chris no respondió, solo bajó la cabeza. El silencio que siguió resultó mucho más asfixiante que cualquier respuesta.

Comentários
Os comentários dos leitores sobre o romance: El Mes Que Fuimos Verdad
Esa autora habla más que los propios personajes jajaja unos grandes textos y pequeños diálogos...
Que molesto es tener que pagar y tener que esperar que suban 5 capítulos diario... Por favor ya...
Suban la novela completa...
De verdad me molesta que tengo que pagar por 5 capítulos diariamente más...
Terminen de subirla por favor...
Suban la novela completa no de cinco en cinco...