La puerta volvió a cerrarse. La habitación quedó en silencio. Por primera vez en los últimos siete días, aquel silencio ya no era asfixiante.
Cale miró a Naomi durante unos segundos y dejó escapar un suspiro involuntario. Era como si por fin se hubiera liberado del peso que le había oprimido el pecho durante toda la semana.
Cale sonrió, esta vez sin rastro del miedo que solía ocultar.
—Me mira como si nunca fuera a volver a verme, señor Cale —dijo Naomi en voz baja. Había notado cómo la observaba todo ese tiempo—. Ya... ya estoy bien. Usted escuchó lo que dijo el...
Cale la estrechó en un fuerte abrazo. Aun así, tuvo cuidado con las heridas de Naomi, incluida la vía que tenía en la mano. Aquel gesto la tomó por sorpresa, pero al final se sintió agradecida de estar de nuevo con ellos.
—Lo siento —dijo Cale en voz baja.
—Usted no hizo nada malo, señor Cale —respondió Naomi en voz baja—. Hizo todo lo que pudo.
—Recupérate pronto y haz todo lo que te diga el doctor. —Cale se apartó despacio y le acomodó un mechón suelto de cabello—. Ahora... por fin puedo irme a casa tranquilo.
Naomi asintió, obediente. Pero en ese momento recordó a alguien por quien había estado muy preocupada.
—¿Cómo está la señora Lydia? Está... bien, ¿verdad?
Cale le acarició la cabeza.
—Sí, Lydia está bien. No ve la hora de verte, pero su estado todavía no es del todo estable.
—¿Qué le pasó? —preguntó Naomi, muy preocupada. Temía que a Lydia le hubiera pasado algo terrible—. No me diga que...
—No —interrumpió Cale—. Lydia está bien. No te preocupes.
Naomi miró a Cale durante un largo instante. La seguridad inquebrantable de su mirada confirmaba la sinceridad de cada una de sus palabras.
Lydia estaba bien.
—Está bien.
El silencio volvió a instalarse tras la salida de Cale. Solo Chris y Naomi permanecían en la habitación del hospital.
La calma se adueñó del lugar una vez más, pero esta vez ya no era el silencio asfixiante de los últimos días. El monitor cardíaco continuaba con su ritmo constante, mientras la luz del sol de la tarde se filtraba despacio por la rendija de las cortinas y traía una calidez que durante la última semana se había sentido tan lejana.
Chris se quedó de pie unos instantes. No apartó la mirada de Naomi en ningún momento, como si aún necesitara asegurarse de que de verdad había abierto los ojos y de que no estaba atrapado en un sueño demasiado hermoso para ser real.
Al notar cómo la miraba, Naomi alzó una ceja.
—¿Qué?
Chris volvió en sí. Exhaló despacio y se acercó a la mesa pequeña junto a la ventana. La bandeja de comida que una enfermera había llevado unos minutos antes seguía bien tapada. Levantó despacio la tapa del tazón. El aroma de la avena se extendió por la habitación junto con el vapor tibio.
Sin decir nada, llevó el tazón hasta la cama, acercó una silla y se sentó frente a Naomi.

Comentários
Os comentários dos leitores sobre o romance: El Mes Que Fuimos Verdad
Esa autora habla más que los propios personajes jajaja unos grandes textos y pequeños diálogos...
Que molesto es tener que pagar y tener que esperar que suban 5 capítulos diario... Por favor ya...
Suban la novela completa...
De verdad me molesta que tengo que pagar por 5 capítulos diariamente más...
Terminen de subirla por favor...
Suban la novela completa no de cinco en cinco...