La mansión se sentía más animada esa mañana. Sobre todo porque Naomi había regresado a casa después de sus vacaciones con la familia Callister.
Por desgracia, para Lydia no era así, pues a Naomi le habían encargado una tarea especial. Mientras Cale trabajaba, Naomi estaba casi siempre cerca de Lydia. Cale seguía preocupado por el estado de Lydia y le había pedido a Naomi que estuviera pendiente de ella.
Por supuesto, Naomi estaba encantada con la tarea. Pero esa vez, Lydia hizo algo por su cuenta. Se despertó temprano y se dirigió a la cocina con la sencilla intención de preparar el desayuno para ella y Naomi. Apenas había dado unos pasos cuando Naomi le habló a sus espaldas.
—¿Adónde va?
—A la cocina —respondió Lydia, girándose.
—¿Para qué? —Naomi se apresuró a seguirla.
—Quiero preparar el desayuno.
—No hace falta. Llame a una sirvienta —dijo Naomi, negando con la cabeza.
—Solo quiero preparar algo sencillo.
—Entonces le haré compañía. —Naomi la miró unos segundos antes de seguirla.
—Solo voy a preparar huevos. —Lydia se rio.
—De todos modos, voy a hacerle compañía.
—Creo que la cocina va a ser un desastre esta mañana porque tú me vas a hacer compañía. —Lydia miró a Naomi con incredulidad.
—¿Por qué iba a serlo? —Naomi chasqueó la lengua, molesta—. No me importa que me lo prohíba. Solo quiero hacerle compañía mientras prepara el desayuno.
Al escuchar aquella respuesta, Lydia no pudo contener la sonrisa. Le resultaba extraño y a la vez reconfortante ver lo atentos que se habían vuelto quienes la rodeaban desde que quedó embarazada. Pero, cuando abrió la alacena, escuchó pasos provenientes del comedor. Cale apareció impecablemente vestido para ir a trabajar y enseguida se fijó en Lydia, que estaba de pie frente a la encimera de la cocina.
—¿Qué estás haciendo?
—El desayuno. —Lydia alzó una ceja.
Cale miró a Naomi.
—Ya intenté detenerla, señor Miller. —Naomi levantó ambas manos.
—Los dos están haciendo el ridículo. —Lydia los miró por turnos.
—Puedes pedirle a la sirvienta que lo haga. —Cale se acercó y tomó el objeto que Lydia estaba a punto de levantar.
—Solo iba a tomar un plato.
—Lo sé.

Comentários
Os comentários dos leitores sobre o romance: El Mes Que Fuimos Verdad
Esa autora habla más que los propios personajes jajaja unos grandes textos y pequeños diálogos...
Que molesto es tener que pagar y tener que esperar que suban 5 capítulos diario... Por favor ya...
Suban la novela completa...
De verdad me molesta que tengo que pagar por 5 capítulos diariamente más...
Terminen de subirla por favor...
Suban la novela completa no de cinco en cinco...