Mateo miró a la mujer a su lado.
—Bájate.
Le ordenó que saliera del auto.
La dejaba abandonada a mitad del camino.
Aitana se bajó mientras la lujosa camioneta arrancaba velozmente, dejándola envuelta en una nube de gases de escape.
Ella pataleó de rabia.
...
Valentina ya había llegado a la mansión de los Figueroa. Estaba sentada en el sofá de la sala conversando con Dolores.
Pronto se abrió la puerta principal y junto con el aire frío del exterior entró alguien. Mateo había regresado.
La empleada doméstica se inclinó respetuosamente.
—Joven señor.
Mateo se cambió los zapatos en la entrada y avanzó hacia la sala, donde vio a Valentina.
No se habían visto desde aquel día en la enfermería. Ella había adelgazado, se veía más frágil, y su cara hermosa, lucía etérea, pero distante.
Había venido directamente desde la universidad y llevaba el uniforme escolar: camisa blanca, falda a cuadros y un abrigo encima. Su cabello negro estaba recogido en una cola alta, emanando ese aire de estudiante.
Mateo la miró brevemente sin decir palabra.
—Nieto, ya estás aquí. Vamos a cenar de una vez. —Dijo Dolores.
Los tres se sentaron en el comedor, con Dolores en la cabecera, obligando a Mateo y Valentina a sentarse frente a frente.
La empleada le sirvió un caldo a Mateo. Él tomó un sorbo y arrugó la cara.
—Abuela, ¿qué sopa es esta?
Dolores sonrió.
—Es sopa de osobuco, es para fortalecer tu cuerpo.
Mateo suspiró, resignado.
—¿Recuerdas lo que te dije la última vez? Ya no eres tan joven, deberías darle un hijo a Valentina pronto. Tómate toda la sopa; quiero tener un bisnieto.
Valentina palideció. Parecía que ya tenía su respuesta.
En toda Nueva Celestia, ¿quién más podría catapultar a Aitana al estrellato si no era Mateo, el hombre más rico de la ciudad? ¿Quién más tendría ese poder?
Mateo era el patrocinador de Aitana.
En realidad, lo había sospechado desde el principio, pero no quería creerlo.
Caminaron por el césped hacia el auto. Mateo entreabrió sus labios y preguntó: —¿Por qué decidiste venir esta noche?
—Señor Figueroa, ¿tiene tiempo mañana?
—¿Para qué?
—Mañana vayamos al ayuntamiento para divorciarnos.
Mateo se detuvo en seco.
Valentina también se detuvo y lo miró con expresión fría.
—Mateo, quiero divorciarme de ti. ¡No puedo esperar ni un día más!

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Precio del Desprecio: Dulce Venganza
Cuando suben nuevos capítulos??...
Cada cuánto suben los nuevos capítulos para estar pendiente...
XD veo tantos comentarios amando la relación de mateo y Valentina será porque apenas voy en el capítulo 136 que no entiendo porque les gusta tanto esta pareja si el la trata súper mal y la humilla cada que quiere y ella es súper migajera...
Esta novela me tiene frustrada con tantas preguntas tengo un millón de dudas a parte de que me preguntó ¿porque es tan migajera? ¿Porque si ya es profesional y es la doctora milagro, porque seguir fingiendo? ¿Porque? ¿Porqueeeee? Me está dando ansiedad está novela...
En algun momento vuelve la historia de valentina y mateo, ya que ellos eran los protagonistas...
Me pueden decir porfa si mateo vuelve con valentina en los ca?p...
Novela que carece de pasión y desarrollo en los momentos íntimos, por lo que no se distingue cuando ocurren y eso la convierte en monótona y aburrida....
𝑇𝑜𝑑𝑜 𝑏𝑖𝑒𝑛 𝑙𝑎 ℎ𝑖𝑠𝑡𝑜𝑟𝑖𝑎 , 𝑝𝑒𝑟𝑜 𝑒𝑙 𝑓𝑖𝑛𝑎𝑙 𝑑𝑜𝑛𝑑𝑒 𝑒𝑠𝑡𝑎 𝑒𝑙 𝑓𝑖𝑛𝑎𝑙!...
Y el final? Que paso con la primera parte que es la principal...
q pereza esa historia tan larga y son final aún 😞😞😞... buuuu aburrido...