Quería aliviar la tensión del momento.
Mateo la observaba con los ojos entrecerrados, mientras una sonrisa juguetona se dibujaba en sus labios. —¿Ayudarme?
Él estaba bajo los efectos de una droga y ella quería ayudarlo.
Ella se sintió incómoda.
Se enrojeció al instante y agitó las manos, nerviosa. —No me refiero a ese tipo de ayuda. Existen otras formas.
—¿Ah, sí? —Mateo arqueó una ceja, era muy gracioso verla tan nerviosa tratando de explicarse.— ¿Y cómo qué otras formas serían?
Valentina suspiró, resignada.
Él lo estaba haciendo a propósito, ¿cierto?
Provocándola deliberadamente.
El típico juego de hombre maduro con la chica joven.
Ahora que él estaba parado frente a ella, sus piernas quedaban justo frente a su cara. Llevaba puesto un lindo pantalón de vestir, ajustado por un costoso cinturón negro.
Ella no se atrevía a mirar más abajo del cinturón, no podía mirar esa zona.
Pero su cara quedaba a la altura de esa zona, así que su mirada vagaba inquieta tratando de evitarla.
Enseguida, él tomó su rostro entre sus manos y sonrió, divertido. —¿Qué tanto miras?
Primero, la había pillado husmeando por su habitación y ahora recorría su cuerpo con la mirada.
Valentina estaba desesperada.
—¡No estaba mirando nada! ¿Sabes qué? No importa. ¡Me voy a casa! —Dijo, haciendo el amague de levantarse.
Pero él no la dejó, seguía sosteniendo su rostro. —¿Por qué te enviaron al campo cuando eras pequeña?
Se estremeció y levantó la mirada hacia él.
Continuó: —¿Nadie te quería?
Pero ya no lo hacía.
Él solo tenía ojos para Luciana.
...
En la mansión de los Méndez todo era un desastre. Fabio y Renata se habían marchado hechos una furia, llevando consigo a su hija, Dana. Marcela había terminado en el hospital.
Luciana y Catalina estaban sentadas en el sofá, su maquillaje se había corrido por la pelea y las lágrimas. Era más que evidente que no habían podido contra la tercera rama de la familia.
El escándalo de la fiesta de cumpleaños los había convertido en el hazmerreír de toda Nueva Celestia.
Luciana, sentada en el sofá, rechinaba los dientes con rabia cuando recordó a Mateo.
Los invitados se habían ido, pero no lo había visto salir. ¿Dónde estaba Mateo?
—¿Mateo? ¡Mateo!

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Precio del Desprecio: Dulce Venganza
Y los capítulos siguientes? Realmente los últimos muy aburridos centrados en un personaje terciario,un ex pretendiente de la protagonista, a nadie le interesa,dejan sin concluir la historia principal,dan a entender que Luciana ganó. Dislike...
Muy aburrido se podrían obtener 3 libros diferentes, de vuelve tediosa tantos personajes para que al final no se supiera nada de los personajes principales, definitivamente menos es más....
La historia se va x las ramas. Los protagonistas son Valentina y mateo y lo que menos leo es de ellos....
Por que meten tanta historia que paso con valentina y mateo qué aburrido...
Es demasiado aburrido leer algo que nunca tendrá un fin...
Es absurdo es interminable la historia... aburre...
A qué hora realizan el desbloqueo, desde Venezuela...
Excelente novela...