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El Tío que Robó Mi Corazón romance Capítulo 136

[Mauro: Ok, ya me quedó claro.]

Carolina respiró aliviada.

Como abogada, detestaba que la dejaran plantada, así que cuando le tocaba cancelar una cita, procuraba ser lo más cordial posible.

Además, esta vez quien se quedaba esperando era Mauro.

Verónica miró a Carolina con envidia.

—Carolina, otra vez te toca salir con el jefe a ver cómo se mueve el mundo, ¿eh?

Carolina sonrió.

—Ya te tocará a ti también, no te preocupes.

El talento de Carolina era indiscutible, y Verónica lo reconocía de buena gana.

Suspiró resignada.

—Ay, con lo poco que sé, si el jefe no me corre del grupo ya es ganancia. Mira, este caso de infracción me trae vuelta loca.

—¿Qué caso de infracción? —preguntó Carolina, curiosa.

Verónica alzó las manos, derrotada.

—¿Adivina a quién quiere demandar mi cliente?

—¿A quién? —insistió Carolina, interesada.

—¡A la novia del dueño de EntreteniMax! Dime tú, ¿cómo se supone que gane este caso?

¿Marisol?

—El jefe dice que hay probabilidades de ganar, y como me asignaron el asunto, ni modo de pasárselo a alguien más. Ni hablar, me la tengo que rifar.

Eso despertó el interés de Carolina, quien se acercó para mirar el expediente.

Resultó que el pleito era por un cartel de disco que, según el cliente, había sido una copia descarada de su idea original.

No era un caso sencillo para nada.

—¿Por qué crees que el jefe me dio este caso a mí? —preguntó Verónica, desconcertada.

Mauro, como siempre, hizo su aparición al final. Lanzó una mirada rápida, casi inadvertida, hacia el equipo del Bufete Majestad.

Gonzalo lo notó y supo que su halago había llegado a oídos del jefe. ¡No se había equivocado en andar de barbero!

Mauro llevaba puestos unos lentes que, para sorpresa de Carolina, eran los mismos que la noche anterior había dejado en su departamento.

Eso la hizo sentir una extraña incomodidad, un cosquilleo en el estómago difícil de explicar.

—Seré breve —dijo Mauro, con voz firme—. En adelante, para este proceso de adquisición quiero que las reuniones y la coordinación se hagan siempre dentro del horario laboral. Hay que procurar no quitarles tiempo después de la jornada. Lo mismo aplica para las empresas que colaboran con nosotros. No quiero que el avance dependa de las horas extras. ¿Qué opinan de mi propuesta?

Carolina no pudo evitar sorprenderse.

Gonzalo, por supuesto, levantó las dos manos en señal de apoyo.

—¡De acuerdo! Tiene razón, Sr. Loza. Trabajar en horario es mucho más eficiente. De nuestra parte, no hay problema. ¿Ustedes, abogados?

Hugo apenas pudo disimular la sorpresa. Nunca antes le había tocado una petición así.

—Por nuestra parte, tampoco hay problema.

Carolina pensó para sí: ¿será que Mauro está usando su puesto para beneficio propio? ¿O solo es una coincidencia?

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