Apenas Tadeo bajó del avión, vio la llamada de su hijo.
—¿Qué pasó, Alexis? ¿Me buscabas?
Alexis se frotó la frente, agotado.
—Ya no es nada, papá.
Todavía sentía el ardor de la bofetada que le habían dado hace poco; ya no tenía cabeza para preocuparse por si el tema seguía o no en tendencias.
De todos modos, cuando llegó a casa, su asistente le mandó un mensaje avisando que el escándalo ya había bajado de los primeros lugares.
—¿De verdad no pasa nada? —dudó Tadeo.
—De verdad, papá.
Tadeo no se quedó tranquilo. Vio que tenía más de veinte llamadas perdidas; ¿de verdad no era nada importante?
Unos minutos después, el asistente le acercó el celular.
—Señor Loza, la que tuvo problemas fue la señorita. La acusaron de plagio y estuvo en tendencias por cinco horas. Tal vez su hijo lo buscaba por eso.
La boda estaba a la vuelta de la esquina y no había un solo día de paz.
Tadeo de inmediato marcó el número de Marisol.
—Papá, ¿tan tarde y me llamas? ¿Pasó algo?
Tadeo soltó un bufido.
—¿De veras no sabes lo que pasó?
—Marisol, siempre te hemos tratado como a una hija. No solo yo, también tu hermano y tu madre. Nunca te hemos pedido nada a cambio, pero que sucedan cosas que avergüencen a la familia Loza... ¿no crees que deberíamos evitarlo?
A Marisol le dio un vuelco el corazón.
—Papá, ¿viste lo que estuvo en tendencias?
—Cinco horas enteras ahí, ¿cómo no lo iba a ver?
Marisol notó lo molesto que sonaba su padre adoptivo.
—Papá, me tendieron una trampa. Yo no plagié nada.
—No me interesa entrar en detalles ahora. Mira, Marisol, te marco porque estás a punto de convertirte en la señora Loza. Después de la boda, vas a ser parte de esta familia de forma oficial. ¿De verdad crees que es adecuado que todo el mundo hable de ti todos los días, y no precisamente bien?
...
A la mañana siguiente, Carolina seguía sin decidir cómo responderle a Mauro cuando entró la llamada de Natalia.
—Carito, ¿te desperté?
En realidad, Carolina había dormido mal; soñó mil cosas y, al despertar, no recordaba nada claro.
—No, Natalia, ya estoy despierta. ¿Pasa algo?
—Pensé que los fines de semana te levantabas más tarde... Mira, Carito, hay algo que no te conté. Ese día que nos separamos, Lucas fue por mí. Le platiqué del asunto de Rubén, solo para ver si se le ocurría algo, y resulta que le fue a contar a tu novio.
—¿A mi novio?
Natalia sonó apenada.
—Perdón, no sabía que iba a llamarlo. El señor Mauro ya sabe todo esto, y por lo que vi ayer en redes, ese asunto de Marisol seguro lo movió él.
[Comentario en redes: "La tendencia de Marisol fue un escándalo, seguro alguien poderoso está detrás."]
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