Entrar Via

El Tío que Robó Mi Corazón romance Capítulo 249

Carolina reflexionó unos segundos antes de responder:

—Supongo que deben ser los amigos de tu tío, ¿no?

—¿Amigos de mi tío?

A Mónica se le hizo un gesto de fastidio en la cara.

—Ay, ¿por qué mi tío no cambia de amigos? Siempre son los mismos y ya hasta me aburren.

Carolina no pudo evitar reírse. Con el carácter de Mauro, seguro que era difícil encontrar amigos que aguantaran su temperamento.

Joel y Lucas habían sido elegidos para ser los padrinos de Mauro.

—No anden viniendo a cada rato a Club Época Dorada, mejor pónganse a repasar los juegos esos de bromas para el novio y los padrinos que hay en internet. No vaya a ser que ni siquiera los dejen entrar el día de la boda.

Lucas soltó una risa burlona.

—Por favor, ¿qué juego podría detenernos a nosotros?

En realidad, solo Joel era el elegido directo de Mauro; Lucas había conseguido su lugar como padrino gracias a que invirtió diez millones en un proyecto. Todo porque, apenas se enteró que Natalia iba a ser una de las damas, se le iluminaron los ojos.

—¿Y Natalia ya sabe que vas a ser padrino? ¿Qué crees que piense?

Lucas se frotó la nariz y se quedó callado.

Joel nunca había sido padrino antes, así que estaba emocionado. Cuando escuchó que Moni sería dama de honor, aquello le pareció un golpe de suerte.

...

A pocos días de la boda, Carolina regresó a la casa grande.

Apenas llegó, Pablo también apareció.

—Carito, ¿cuánto tiempo llevábamos sin sentarnos tú y yo a comer tranquilos como ahora? Mira, hoy le pedí a Carina que te preparara tus platillos favoritos.

Carolina observó la comida servida en la mesa y esbozó una sonrisa tenue.

—Sí, ya tenía mucho tiempo sin compartir la mesa contigo, papá.

Tanto tiempo, que casi había olvidado que él seguía siendo su padre.

—Cuando supe que tu mamá estaba embarazada, yo andaba metido en un proyecto y no pude salirme. Pero en cuanto terminé, me subí al primer vuelo que encontré. Te juro que venía con las manos sudando de los nervios.

—Eras mi primer hija, Carito. No sabes la alegría que sentí.

Sentía una mezcla de tristeza y anhelo imposible de explicar.

No importaba si los papás de los otros llegaban en una motoneta vieja; ella sentía que ese calor humano valía más que cualquier carro de lujo.

Ese día, la que terminó salvándola fue la mimada de la familia Loza, Mónica, quien con toda naturalidad le hizo señas para que subiera a su carro.

—¿Carolina, tu papá no mandó a nadie por ti?

Carolina apretó los labios y se le enrojecieron los ojos.

Mónica se asustó.

—¡Oye, Carolina! ¿Por qué lloras? ¡Si yo ni siquiera te hice nada!

—No llores, por favor.

Mónica buscaba servilletas por todos lados, pero fue un adolescente que iba en el asiento de adelante quien le pasó un pañuelo azul celeste.

Mónica respiró aliviada.

—Toma, usa esto y ya no llores. Mira, si algún día nadie viene por ti, súbete a mi carro y te llevamos a tu casa, ¿va?

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Tío que Robó Mi Corazón