Estela había preparado dos planes al mismo tiempo: primero, provocar un accidente de carro para Carolina; luego, dejar que Carina actuara y, aprovechando que Carolina estaría hospitalizada, agregarle algo a la sopa que ella tomara.
No se arriesgaba sin tener todo bajo control.
Con una dosis mínima de medicamento, iba aumentando poco a poco, hasta que solo haría falta un pequeño empujón para que Carolina terminara eligiendo el mismo destino que su madre.
Solo de pensar que Estela planeaba usar contra ella la misma táctica que había usado con su madre, a Carolina le hervía la sangre de coraje.
Mauro escuchaba su relato, contado en pocas palabras, fingiendo estar relajado, pero no podía controlar el temblor en su mano derecha.
¿Y si en alguno de esos pasos las cosas hubieran salido mal?
¿Eso significaba que la habría perdido para siempre?
No podía ni imaginar las consecuencias. El miedo le apretaba el pecho y le aceleraba el corazón.
No soportaría algo así.
—Carolina.
La llamó por su nombre completo, lo que hizo que ella se quedara un poco sorprendida.
Carolina apretó los labios, viendo cómo ese hombre que apenas había logrado calmar, parecía enojarse de nuevo.
Y esta vez, parecía que no sería tan fácil de contentar.
—¿Cuándo te enteraste?
Carolina bajó la mirada, sus pestañas temblaron apenas.
—La noche antes de la boda.
Mauro respiró hondo. Recordaba que esa noche la había buscado.
Había tenido tantas oportunidades de contárselo, pero no lo hizo.
—Me voy. De verdad tengo que atender algo en la empresa.
Esta vez, ni siquiera le permitió sujetarle la muñeca. Salió sin dudarlo ni un segundo.
Carolina no pudo evitar preguntarse si, quizá, había cometido un error.
...
En cuanto se enteró del accidente de su amiga, Mónica llegó corriendo al hospital.
—¡Carito, casi me matas del susto! Cuando mi tío me dijo que estabas aquí, me puse nerviosa.
Carolina esbozó una sonrisa amarga. Ese hombre, aunque estuviera enojado, seguía buscando que alguien la acompañara.
No encontraba palabras para describir lo que sentía en ese momento.
—Moni, creo que hice enojar a tu tío.
—¿Eh?

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Tío que Robó Mi Corazón