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El Tío que Robó Mi Corazón romance Capítulo 346

—Joel, no vayas a doblarlo, ¿eh? Ese lo quiero guardar para Carito de recuerdo. ¡Lo hice yo misma a mano! —advirtió Mónica, mirándolo con cara seria.

—...Ya entendí —contestó Joel, resignado.

Mauro soltó una risita y pensó que, por lo menos, su esposa sí lo trataba con consideración y no lo hacía quedar mal delante de los demás.

Los dos, como niños, seguían compitiendo en silencio desde el asiento de atrás.

—Señor Mauro, ¿puede creer que ya voy a ser papá? —dijo Joel, con una mezcla de nervios y emoción.

—Sí, ¿y qué con eso? —respondió Mauro, sin darle mayor importancia.

Joel mostró una sonrisa traviesa:

—Jaja, nada más se lo comento, señor Mauro. Dicen que mientras más pasa el tiempo, peor la calidad de los... bueno, ya sabe, los espermatozoides.

Mauro no se ofendió ante el comentario:

—Me contaron que quieres una niña, ¿ya supieron el sexo?

Joel negó con la cabeza:

—No hemos preguntado, pero yo estoy seguro de que va a ser niña.

Mauro sonrió, con cierta picardía:

—Bueno, entonces que todo salga bien y que esta vez sea niño.

...

Ese “deseo” le cayó como piedra en el estómago.

...

—Moni, ¿cómo te has sentido con el embarazo? ¿No se te ha hecho muy pesado? —preguntó Carolina, sincera. Nunca había pasado por algo así, ni siquiera sus amigas lo habían experimentado. Mónica era la primera de su círculo.

—Un poco, sí. Los primeros tres meses, Joel y yo andábamos de pleito, casi ni podía comer y el humor me cambiaba en segundos. Ya después mejoró, pero siento que me veo horrible, Carito. Me veo gorda y fea —confesó Mónica con una voz bajita.

Carolina la miró con atención:

—Para nada. Mira, es normal que las embarazadas suban de peso. Además, ni creas que estás tan pasada, tu cara sigue igual de delgada. No te agobies, todavía eres joven, después te vas a recuperar, vas a ver.

—Eso espero...

Mónica tenía esa ansiedad pegada como sombra: todas las noches revisaba en internet publicaciones sobre el parto, llenándose de miedos que ella misma se provocaba.

Carolina notó que, efectivamente, su amiga estaba menos animada que antes.

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