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El Tío que Robó Mi Corazón romance Capítulo 61

—No, no quiero interrumpir su comida, señorita Marisol, señor Loza. Tengo asuntos pendientes, así que me retiro primero.

Alexis sintió cómo una inquietud inexplicable le subía desde el pecho.

—Espera, te acompaño. Justo nosotros también vamos a bajar —dijo, dirigiéndose a Marisol con una mirada suave—. Vamos, ¿no que tenías hambre?

—Qué aferrado —pensó Carolina, apretando los labios con fastidio.

Justo tenía que compartir el mismo elevador con ellos.

Entró primero al ascensor y presionó el botón del sótano dos. Alexis y Marisol se acomodaron juntos, hombro con hombro.

Cuando el indicador marcó el piso doce, el ascensor se sacudió dos veces y las luces se apagaron de golpe. Carolina sintió cómo la oscuridad la envolvía entera, y su cuerpo quedó pegado rígido a la pared.

—Alexis, ¿qué está pasando? Tengo mucho miedo —la voz temblorosa de Marisol logró incluso despertar compasión.

Alexis la abrazó enseguida.

—No te asustes, tranquila, todo va a estar bien. Pronto vendrán a ayudarnos.

Presionó el botón de emergencia, pero no hubo respuesta. Revisó su celular: apenas una rayita de señal.

—Carolina, ¿tu celular tiene señal? —preguntó de repente.

Carolina apenas podía reaccionar, la espalda empapada en sudor.

—No, tampoco tengo señal.

Alexis notó que algo andaba mal con ella.

—Carolina, ¿estás bien?

No había terminado de hablar cuando el ascensor volvió a sacudirse dos veces.

—¡Ahhh!

El grito de la mujer en sus brazos absorbió toda su atención.

—Alexis, de verdad tengo miedo… ¿y si no podemos salir?

Sintió a su hermana temblar entre sus brazos. Ya no tuvo cabeza para voltear atrás a fijarse en Carolina.

Frunció el ceño y marcó el 911.

—Hola, estamos en EntreteniMax, Avenida Central 88. Nos quedamos atrapados en el elevador.

—¿Cuánto tiempo tardarán en llegar?

Colgó y habló en voz baja, intentando calmar a Marisol:

—Ya, tranquila. Me dijeron que máximo en diez minutos llegan los bomberos. No te asustes, aquí estoy yo.

Nadie prestó atención a la mujer que, detrás de ellos, tenía la cara tan pálida como una hoja de papel.

Carolina se negaba a mostrarse débil ante ellos. Se acurrucó en una esquina y empezó a jadear, el aire apenas le entraba en los pulmones.

El encierro absoluto, la oscuridad total… Era como si las paredes se acercaran y la envolvieran, apretándola en ese rincón hasta dejarla sin aire.

Las voces de Alexis y Marisol se escuchaban lejanas, como si estuvieran al otro lado de una pared. La soledad y la angustia se apoderaron de Carolina. Ni siquiera se atrevió a llorar fuerte.

Alexis, por un instante, creyó oír un sollozo ahogado, pero la mujer en sus brazos comenzó a llorar aún más fuerte, así que no prestó más atención.

Capítulo 61 1

Capítulo 61 2

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