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El Tío que Robó Mi Corazón romance Capítulo 67

Parada frente a la ventana, Carolina miraba a los dos guardaespaldas apostados abajo y no pudo evitar fruncir el ceño. Su padre, Pablo, se había negado a contestar su llamada—ni siquiera le dio la oportunidad de hablar, colgándole de inmediato.

No quería darse por vencida, así que intentó marcarle a Carina, pero solo obtuvo el silencio del otro lado. Nadie contestó.

Del otro lado de la puerta de su habitación, Carolina escuchó la voz de Zoe.

—Hermana, ya deja de estarle marcando a todo el mundo. Papá fue claro: no te va a dejar salir.

Zoe se quedó un momento en silencio, pero el tono de su voz rebosaba de satisfacción.

—¿Qué le ves de malo a Alexis? ¿Crees que después de terminar con él vas a conseguir un mejor partido? Te conviene más dejar de soñar y agradecer lo que tienes. No vaya a ser que al final te quedes sin nada.

Carolina no tenía ganas de perder tiempo contestándole a alguien como Zoe. Ya estaba cansada de escuchar sus comentarios vacíos y malintencionados.

Zoe, al ver que no recibía respuesta, pensó que Carolina estaba llorando de coraje. Sonrió con malicia y salió de la habitación, completamente complacida.

Hoy era un día tan bueno que decidió salir a reunirse con sus amigas. Según su madre, era mejor dejar que Carolina se casara con alguien a quien no quería, que arruinarle la boda. Eso sí que les daría satisfacción.

...

Mientras tanto, Alexis había llevado a Marisol a ver a su padre, Raúl, pero los echaron de la casa.

—Deja de meterte en los asuntos de tu hermana y mejor ponte a pensar en tu boda, que es dentro de tres días —soltó Raúl, tajante.

Marisol no pudo ocultar su preocupación.

—Alexis...

—No te preocupes —la tranquilizó Alexis, tocándole el hombro—. Mañana iré a hablar con mi tío. No creo que él también le siga el juego a mi papá.

A Marisol le cruzó una sombra de duda por la mirada.

—Alexis, pero… tu tío no parece tenerme mucho aprecio.

—Marisol, eso no es así. Mi tío es igual con todos; parece distante, pero es la persona más recta de la familia.

Si alguien imponía respeto en esa casa, además del abuelo, era sin duda el tío. Alexis siempre había sentido una mezcla de admiración y miedo hacia él. Bastaba que estuviera presente para que la mesa entera se volviera un lugar silencioso y ordenado.

Su tío solía repetir: “En la mesa nadie habla; en la cama, nadie conversa”.

Capítulo 67 1

Capítulo 67 2

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