Punto de vista de Sebastian
Sin embargo, no esperaba que Scar hiciera su debut en este espectáculo.
No la había visto desde que le dije que todo había terminado entre nosotros, y aunque ella lo mencionó primero, me dolió más de lo que imaginé cuando lo tuve que repetir, pero tenía que hacerlo. No quería que ella estuviera cerca del espectáculo que haría con Ava.
No quería salpicarla con esa farsa repugnante.
Se suponía que nada de esto tendría que ver con Scar, pero no tenía control sobre cómo lo verían los medios. A ellos no les importaba la verdad, solo les interesaba tejer una historia llamativa, y resultaría más dramática con la sombra de mi exesposa en medio de una trama amorosa retorcida.
Por eso elegí este crucero para el espectáculo y le dije a Adrian que sacara a Scar del barco. No obstante, debí haber sabido que ella nunca obedecía.
Fue por eso que cuando entré al comedor para la batalla final, la encontré esperándome, en mi mesa.
Se hallaba de pie junto a Oliver, quién me vio entrar y con una sonrisa burlona, se acercó un paso más a ella, solo para restregarme su cercanía en la cara.
Nunca había notado lo irritante que era la nariz ganchuda de ese bastardo, hasta el instante en que me invadió el impulso de aplastarla contra su rostro.
Pero no podía.
Scar me odiaría aún más si lo hacía. Ella era tan frágil, y sin embargo, intentaba proteger a todos los que le importaban, sin importar el costo.
Yo solía estar en esa lista.
¿Cómo no me di cuenta cuando la tuve? O sí lo hice, solo que dejé que mi estúpida “moral” me cegara y volví la cabeza hacia el otro lado.
Scar alzó la cabeza y le sonrió por algo que él dijo, y con solo verla así, mis piernas perdieron las ganas de seguir avanzando.
La imagen ante mis ojos escocía tanto. Pensé que ya conocía el dolor, pero no era así, siempre subestimaba cuánto significaba ella para mí, todavía lo hacía.
Solo le estaba sonriendo, algo tan simple, y que sin embargo iba más allá de lo que yo me atrevería a soñar, ni siquiera en mis fantasías más locas. ¿Cuánto tiempo había pasado desde la última vez que la vi sonreír así... para mí? ¿Desde que vi la felicidad en su rostro por algo tan sencillo?
Ava tenía razón.
Haber perdido mi oportunidad con Scar dolía. Lo sabía, pero no imaginaba que pudiera empeorar. ¿Cómo era posible que no tener algo que ya había perdido me siguiera doliendo más cada vez que me lo recordaban? No tenía sentido.
Al final, mis piernas lentamente me llevaron hasta ellos. La sonrisa genuina en el rostro de Scar se desvaneció en una cortés, pero contenida, cuando se preparó para enfrentarme. Oliver se unió a ella, ofreciéndome un silencio condescendiente.
—¿A qué debo el placer de tenerlos A AMBOS aquí? —obligado a hablar por su silencio, no pude evitar enfatizar la palabra AMBOS. Es curioso cómo nuestros cuerpos a veces traicionan a nuestras mentes.


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