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EMBARAZADA TRAS EL DIVORCIO: NO ME QUITES A MI HIJO, SEÑOR CÓRDOBA romance Capítulo 491

Federico frunció el ceño y habló con fastidio:

—Si no tienes nada qué hacer, ven y ponte a ordenar estos documentos.

A Pablo se le heló la espalda. Sin decir una palabra, se dio la vuelta y regresó junto a Federico.

—Señor Córdoba, ¿cuáles quiere que ordene?

Federico le aventó una pila de papeles perfectamente acomodados.

Ya estaban ordenados, pero él ni explicó qué más quería que hiciera, así que a Pablo no le quedó de otra que hacerse pendejo: revisó aquí, acomodó allá, movió una esquina… lo que fuera para verse ocupado.

—¿Qué pasó con lo de Belgrano Norte? —preguntó Federico de pronto.

—La prensa ya no está sacando nada. La señora Orozco lleva un día y una noche afuera de la casa de los Córdoba… quiere ver a la señora.

A Pablo le dio curiosidad.

—¿Y por qué no vienen con usted? ¿Para qué quieren ver a la señora?

A Federico se le movieron los labios, como si fuera a contestar, pero en eso el bebé en la carriola soltó un quejidito apenas audible.

Gloria estiró el cuello para ver hacia un lado, pero solo alcanzó a distinguir que el chiquito pateaba y manoteaba, sin lograr tocar nada.

—Deja los documentos en el cuarto de Raúl. Ahorita voy y lo arreglo —dijo Federico.

Se levantó y caminó hacia la carriola.

Imitando a la niñera, la meció con cuidado.

—¿Tendrá hambre?

Gloria negó con la cabeza.

—No sé. La niñera debe regresar en cualquier momento. Mejor pásamelo y ve a atender lo del trabajo.

—La niñera dijo que después de una cesárea lo mejor es esperar un mes para cargar al bebé.

Federico se inclinó, una mano sostuvo las pompas del niño, pero con la otra no hallaba cómo acomodarle bien la cabecita.

El hombre que en los negocios tomaba decisiones de millones en cuestión de minutos, ahora estaba completamente perdido con un bebé de tres kilos.

Pablo echó una mirada, abrazó los documentos y salió del cuarto sin hacer ruido.

Cuando la puerta quedó cerrada por completo, no pudo evitar voltear una vez más hacia adentro.

Exmarido, exjefe… ni amigos eran.

Él lo sabía: en ese momento Gloria estaba contra la pared, sin margen para elegir, solo podía dejarse llevar por la situación.

Pero de verdad no entendía qué traía Federico en la cabeza.

Fuera cual fuera su papel, Federico no tendría por qué estar cuidando personalmente a ese bebé ni protegiendo a Gloria.

Capítulo 491 1

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