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EMBARAZADA TRAS EL DIVORCIO: NO ME QUITES A MI HIJO, SEÑOR CÓRDOBA romance Capítulo 502

Gloria sonreía porque por fin la iban a dar de alta, pero en cuanto vio a Jaime se quedó paralizada y la sonrisa se le desvaneció.

Virginia, mientras le hacía muecas a Gloria, se acercó con Jaime.

—Por fin sales del hospital. Y mi ahijado… gracias, ¿eh?

Virginia fue directo con Federico, le quitó la canastilla del bebé y le dio las gracias con una sonrisa que no le llegaba a los ojos.

Jaime le tendió las flores a Gloria.

—De verdad pasaste por mucho.

Gloria las recibió. Quiso darle las gracias, pero las palabras se le atoraron en la garganta: por más que intentaba, no le cuadraba que a ella le dijeran “te la rifaste”.

—Señor Córdoba, desde que canceló su boda, en Belgrano Norte traen un desmadre. Nadie se imaginaba que se iba a venir acá a esconderse tantito.

Jaime estaba dos escalones abajo de Federico. Alzó la cara y sonrió con esa expresión de niño problema.

—¿Sabe o no sabe? Ahorita los Orozco ya se pelearon con su familia. La mamá de Irene se plantó afuera de su casa más de una semana. Su mamá ni la recibió. Y la señora, del coraje, anda regando el chisme por todos lados: que usted cambió, que anda con otra, y que su mamá lo encubre.

Gloria volteó a ver a Federico, casi por reflejo.

Si la boda se canceló, los Orozco no iban a dejarlo así nada más.

Y ese último mes, en la familia Córdoba seguro no habían tenido paz.

—Señor Córdoba, gracias por estos días… pero mejor váyase a Belgrano Norte a ver qué onda.

Federico miró las flores que Gloria traía en las manos. Se quedó callado unos segundos y luego se dio la vuelta rumbo al estacionamiento.

—¿Así… nada más se fue? —Virginia venía con toda la pila para pelear.

Hasta pensó que para llevarse a Gloria de regreso iban a tener que forcejear.

—Lo que sí no me esperaba era que Federico se viniera para acá a buscarlas —dijo Jaime, y del coraje golpeó el volante; el claxon sonó de golpe—. ¡No tienen idea de lo que hizo! Me cerró el paso a propósito para dejarme atorado en Belgrano Norte.

Él sabía que Gloria ya estaba por dar a luz. Le marcó una y otra vez, mandó mensajes… y nada. En cuanto pudo, compró boleto para Río Alicante.

Pero la empresa se metió en un problemón y tuvo que quedarse en Belgrano Norte.

—Federico dijo que Río Alicante no estaba tranquilo, que alguien quería hacerle daño a Gloria… y que tenía que ver con los Mendizábal. Pero nosotros ni sabemos quiénes son. ¿Tú sabes qué onda? —preguntó Virginia.

Más que el motivo de Federico, a Virginia le preocupaba la seguridad de Gloria y del bebé.

Jaime se dio un manotazo en la frente.

—¡No manches, es cierto! Hace poco sí encontré algo… de lo de Gloria, de su origen. Pero como no podía contactarlas, se me fue el rollo.

***

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