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EMBARAZADA TRAS EL DIVORCIO: NO ME QUITES A MI HIJO, SEÑOR CÓRDOBA romance Capítulo 594

Era una locura.

Pero, tratándose de los Mendizábal, hasta las cosas más descabelladas parecían encajar a la perfección.

—Voy a echarle una llamada a Pablo.

Gloria agarró su celular, se levantó de la mesa y salió al balcón para marcarle.

Pablo contestó de inmediato. —Señora Loyola, ¿qué necesita?

—Quiero que investigues qué estuvo haciendo Tomás todos esos años que vivió en el extranjero —soltó Gloria sin rodeos.

—Claro, en cuanto tenga algo se lo mando a su correo. —Últimamente, Pablo se había estado dedicando de lleno a rastrear los asuntos de los Mendizábal; había delegado gran parte de su trabajo habitual, así que le sobraba energía.

Gloria lo pensó un segundo y agregó: —Y consígueme un cabello de Lucía. Y también uno de Tomás.

Pablo titubeó. —Mmm... Lo de Lucía está fácil, pero lo de Tomás va a estar un poco más canijo.

—Entonces tú encárgate del de Lucía, yo me encargo de Tomás.

A Gloria se le prendió el foco.

Desde que se anunció que ella era heredera de los Mendizábal, Tomás nunca había mostrado ninguna postura sobre si ella debía regresar a la familia o no.

Podía aprovechar la oportunidad para ir a verlo.

Pablo le pasó el dato de que Tomás iría a un spa a darse un masaje a la mañana siguiente.

Gloria le pidió que sobornara a alguien para conseguirle un lugar ahí. Ella iría personalmente.

Cuando regresó al comedor, Federico estaba hablando por teléfono con el señor Muñoz.

Tenía el celular en altavoz sobre la mesa, y por la bocina se escuchaba la voz astuta del viejo.

—Hombre, ya que estoy aquí en Río Alicante, si no nos vemos, al rato van a empezar los chismes de que traemos pleito.

—Lo cual es cierto —soltó Federico.

El señor Muñoz se rio a carcajadas. —Ay, muchacho, eres muy rencoroso. Yo soy el mayor aquí, ¿qué no ves que ya estoy cediendo? Borrón y cuenta nueva; de ahora en adelante, nos aliamos y hacemos más dinero juntos.

—Usted haga su dinero y yo el mío. Mejor cada quien por su lado, así estamos más tranquilos. —Federico no daba su brazo a torcer.

Del otro lado de la línea, hubo unos segundos de silencio. Cuando el señor Muñoz volvió a hablar, ya no sonaba tan amable. —Si no quieres pensar en mí, mínimo piensa en el negocio...

Le echó un choro mareador, intentando convencerlo tanto por las buenas como por las malas.

Capítulo 594 1

Capítulo 594 2

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