¿Acaso se creía intocable solo por haberle dado un hijo? ¡Irene se negaba a creer que Federico pudiera sentir verdadero amor por Gloria, una mujer sin familia importante que solo tenía una cara bonita!
Quizás Gloria tenía cierto talento para los negocios, pero si Irene entraba al mundo corporativo, ¡tampoco se quedaría atrás!
El ruido de pasos apresurados resonó de nuevo a sus espaldas. Irene se escabulló rápidamente hacia las sombras más profundas del estacionamiento.
Su celular, que estaba en silencio, se iluminó con un mensaje de texto de Helena:
«Ve a refugiarte con los Mendizábal. Río Alicante es su territorio, ¡tu padre no podrá hacerte nada allí!»
***
A las dos de la tarde, Gloria acababa de lograr que Lalo se durmiera cuando Margarita llamó suavemente a la puerta y entró.
—Señora, el señor le pide que baje un momento. Yo me quedo aquí cuidando al niño.
Gloria se levantó, desconcertada. —¿Qué sucede?
Margarita se acercó al otro lado de la cama y se sentó en una silla. —Baje y lo verá con sus propios ojos.
—Está bien. —Gloria no tuvo más remedio que bajar.
En la sala de la planta baja, varios percheros estaban repletos de ropita para bebé. Había de todos los materiales, diseños y estilos imaginables.
Federico estaba sentado en un extremo del sofá. Al verla bajar, le habló con voz profunda: —Elige la ropa para Lalo.
—Pero esto...
Gloria reconoció las prendas de inmediato. Eran de una de las marcas infantiles más prestigiosas del centro comercial al que habían ido esa mañana. En el centro de la sala estaba la gerente de la tienda, mostrando una sonrisa amable y llena de respeto.
—Señora Córdoba, el señor ya nos ha dado la talla y el peso del niño. Estos de aquí son los modelos más recientes de nuestra colección de este año. Estos conjuntitos en tono crema son excelentes. Por favor, toque la tela para que sienta la calidad...
La gerente descolgó varias prendas y se acercó a Gloria para explicarle los detalles del material, destacando los diseños holgados y cómodos, que eran la última tendencia en moda infantil.
Gloria revisó las etiquetas. No había rastro del precio, solo descripciones detalladas de los materiales. Era puro algodón.


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Los comentarios de los lectores sobre la novela: EMBARAZADA TRAS EL DIVORCIO: NO ME QUITES A MI HIJO, SEÑOR CÓRDOBA