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EMBARAZADA TRAS EL DIVORCIO: NO ME QUITES A MI HIJO, SEÑOR CÓRDOBA romance Capítulo 712

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Gloria se acercó rápidamente, prácticamente arrojándose para sostener el peso del cuerpo de Federico mientras este resbalaba, casi terminando ambos en el suelo.

—¿Cómo pudiste tomar tanto?

El fuerte olor a alcohol que emanaba del hombre hizo que Gloria frunciera el ceño. Al mirar a Raúl en el suelo, sintió que la cabeza le daba vueltas.

Era plena madrugada. ¿A quién iba a pedirle ayuda para meter a este par de borrachos a casa?

—Llévame a casa.

El hombre, con el rostro hundido en su hombro, murmuró apenas esas palabras.

Gloria pasó los brazos alrededor de su cintura, sosteniéndolo en una especie de abrazo. —¿Y qué hacemos con el doctor Esquivel?

—No importa. No se va a perder.

Las largas piernas de Federico resbalaron del auto hasta tocar el asfalto. Quedó con las piernas separadas, encorvándose ligeramente y apoyando todo su peso hacia Gloria.

—Entonces no debí haber venido por ti.

Envuelta en el fuerte aroma a alcohol que lo rodeaba, Gloria soltó su cintura y puso las manos en el pecho de él para marcar distancia. —Siéntate aquí. Voy a buscar al guardia de seguridad para que me ayude.

Apenas logró separarse unos centímetros cuando Federico la enlazó con sus largos brazos y la atrajo de nuevo hacia él, pegando sus cuerpos por completo.

—Gloria...

Su mirada estaba algo perdida. La pálida luz de las farolas no lograba iluminar las oscuras emociones ocultas en sus ojos.

Murmuró el nombre de ella suavemente, recargando la frente en la curva de su cuello. Su voz, aunque baja, era nítida y cargada de una intensidad que golpeó directo el corazón de Gloria.

—Gloria...

Cada vez que repetía su nombre, la mente de Gloria se volvía un caos.

Incapaz de empujarlo, dejó caer los brazos a los costados en señal de resignación.

—Federico, despierta un poco. Ya es muy tarde, tenemos que ir a casa.

—¿A qué casa? —Federico aflojó ligeramente su abrazo y alzó la cabeza para mirarla a los ojos—. ¿Nuestra casa?

Gloria prefirió no discutir con un borracho. —Sí, nuestra casa. Primero siéntate en el auto, buscaré a alguien para subir al doctor Esquivel a su departamento.

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