— ¿Ahora? ¿Así, de repente? Ni siquiera tengo pasaporte... Yo... acabo de despertar... Yo... — balbucea Sasha, su mente luchando por procesar la avalancha de información.
— No te preocupes por eso; ya me encargué de todo. Solo prepara tus cosas — dice Luciana, intentando sonreírle a la chica, una expresión que mezcla simpatía y urgencia.
— Está bien — cede Sasha, aún aturdida por lo rápido que está sucediendo todo.
Sasha se levanta y regresa a su habitación. Prepara una pequeña mochila con sus pertenencias personales, colocando cada objeto con cuidado, representando una parte de su vida que está a punto de dejar atrás. Mira su habitación por última vez, sintiendo una oleada de nostalgia.
— Llamaré todos los días, papá — se despide Sasha de su padre.
Después de un breve abrazo, Sasha sigue a Luciana fuera de la casa, con el corazón pesado por la incertidumbre de lo que vendrá. Pedro observa en silencio, sus lágrimas cayendo mientras ve a su hija alejarse hacia un destino cruel causado por él mismo, sintiéndose impotente y devastado.
Pedro siente un peso aplastante en el pecho al ver a su única hija desaparecer por la calle en el automóvil. Sus piernas ceden, y cae de rodillas, con el rostro empapado en lágrimas.
— ¿Qué he hecho? — murmura, sus manos temblando mientras trata de encontrar sentido a la devastación que lo rodea.
Luciana, por su parte, mantiene una expresión firme.
En el coche, el silencio entre ellas es pesado pero tolerable. Luciana conduce con determinación, mientras Sasha observa cómo las calles familiares pasan rápidamente por la ventana. Cuando llegan al aeropuerto, Sasha se sorprende al ver un jet privado esperándolas en la pista.
Al abordar el jet, Sasha siente una mezcla de emoción y nerviosismo. Mientras observa cómo la tierra se aleja debajo de ella, se pregunta cómo alguien puede ser tan rico como para tener una mansión en otro país y enviar a buscar a una simple asistente sin experiencia.
— ¿Quién es exactamente mi nuevo empleador? — pregunta Sasha, intentando comprender la magnitud de la situación.
— Lo sabrás pronto, Sasha.
Sasha se recuesta en el asiento, intentando procesar todo lo que está sucediendo. Siente una mezcla de miedo y determinación, sabiendo que debe ser fuerte no solo por ella misma, sino también por su padre. Cierra los ojos por un momento, buscando un poco de paz en medio del torbellino de emociones.
Mientras el jet atraviesa las nubes, Sasha se permite un momento de esperanza. Tal vez esta nueva oportunidad sea exactamente lo que necesita para cambiar su destino y el de su padre.
~
Mientras Sasha camina por los imponentes pasillos de la mansión, observa todo a su alrededor con asombro, absorbiendo cada detalle.
— Esta mansión es increíble, pero es curioso pensar que alguien tan rico vive aquí en Murmansk. Parece aislada del resto del mundo. No vi otras casas en el camino — comenta Sasha.
— Esto es más que una mansión; es un hogar — responde Luciana vagamente.



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