Tristemente, los dos hermanos estaban tan cegados por la furia que no se dieron cuenta de la descarada manipulación de Valeria.
En lugar de cuestionar su actitud de víctima, mordieron el anzuelo y canalizaron toda su rabia hacia Alba Moreno.
—Cuando esa malagradecida renunció a Moreno Media, pensé que iba a trabajar calladita en otro lado. ¡Jamás imaginé que abriría una agencia solo para destruirnos! —escupió Isaac.
—Seguro lo planeó desde el principio. Solo estará feliz el día que nos vea en la ruina.
Valeria, al ver lo fácil que era manejar a sus hermanos como títeres, sintió una oleada de satisfacción en el pecho.
Pero esa sonrisa oculta se borró de golpe cuando escuchó la voz de Mateo, cargada de una frialdad inesperada.
—Vale, esto también es culpa tuya. Nosotros y la empresa te abrimos el camino una y otra vez, te dimos en bandeja de plata los mejores proyectos y contratos. ¿Y por qué todo termina siempre en un desastre mediático?
—Tienes que mirarte al espejo y asumir tu responsabilidad. No puede ser que el mundo entero siempre tenga la culpa de tus fracasos menos tú.
Si Alba hubiera estado presente, se habría caído de la silla al escuchar a Mateo. ¡Por fin parecía que el cerebro de ese idiota empezaba a funcionar!
Un avance minúsculo, pero avance al fin y al cabo.
—¡Pero hermano, la idea de usar a Rosalía no fue mía! ¡Fueron ustedes los que me obligaron a hacerlo! —Valeria, que hace un segundo estaba celebrando en su mente, cambió su expresión a una de puro terror y fingió llorar a mares.
—Me dijeron que no cantaba bien y que Rosalía era mejor. Luego, cuando me hice famosa, se asustaron de que nos descubrieran y me obligaron a retirarme de la música.
—¡Y ahora que todo explotó en nuestras caras, ¿me echan la culpa a mí?! ¡Eres muy cruel, hermano! ¡No quiero volver a hablarte!
Haciendo su mejor actuación de doncella herida, Valeria soltó un llanto dramático, dio media vuelta y salió corriendo de la sala.
Mateo se quedó mirando cómo se alejaba, con la boca abierta, intentando encontrar las palabras, pero no le salió ni una sola sílaba.
¿Cómo demonios era culpa de ellos?
—Ja —Mateo soltó una carcajada amarga y vacía—. ¿Tú crees que los berrinches de Valeria importan más que el hecho de que las acciones del Grupo acaban de colapsar en la bolsa?
—¡¿Qué?! ¿Las acciones del Grupo Moreno volvieron a caer?
—Los estúpidos escándalos de Valeria han hundido la reputación de Moreno Media. Los inversores nos ven como una plaga. Decenas de marcas nos acaban de cancelar los contratos de golpe.
—El prestigio de nuestra filial está arrastrando a todo el imperio Moreno al barro. La junta directiva está pidiendo mi cabeza.
—¡Si no vuelvo a la sede ahora mismo para apagar este incendio y calmar a los accionistas, mi puesto como heredero absoluto del Grupo Moreno terminará en las manos de Alba!
Ante la lluvia de realidades que Mateo le escupió en la cara, Isaac sintió un escalofrío recorrerle la espalda.
Hasta ese momento, Isaac pensaba que este escándalo era como todos los anteriores: algo que se podía barrer bajo la alfombra tirando un par de millones a la prensa.
Pero al ver la mirada aterrorizada de Mateo, entendió que esta vez la familia Moreno estaba al borde del abismo, y no había dinero en el mundo que pudiera salvarlos.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Esposa por contrato: La venganza de la heredera despreciada